SALTO CUÁNTICO: De Soberanía, Maru, Claudia, Trump y Mario
- 4 Vientos

- 14 may
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“(...) Pero se sigue adoctrinando sistemáticamente en la enseñanza de la historia, para lo cual los réprobos son los que defendían la soberanía y los próceres los que la traicionaban para fines institucionales”.
Arturo Jauretche
La pregunta obligada en las circunstancias actuales para México y el resto de Latinoamérica es si existe o tenemos soberanía. Lamento tener que romper la ilusión de lo que soberanía significa.
José Luis Treviño Flores* / Edición 4 Vientos

Escucha el resumen de la columna:
SOBERANÍA
Proclamar ser soberanos desde el poder ejecutivo y que esto se repita a diario como un mantra, no va a obligar a una potencia colonizadora extranjera a respetar cada rincón de un país. Y hablo de cualquier nación de ingresos medio-alto, según clasificación del Banco Mundial, que así etiqueta México.
Les cuento: Un buen amigo me increpaba en días pasados que México sí es soberano. Le dije que no, que la soberanía era una ilusión prestada, una palabra que se usa para sentir que nuestro terruño nos pertenece.
Un tanto molesto argumentó que, efectivamente, no había bases militares en el territorio ni invasión alguna. Por supuesto le dije que estaba de acuerdo; luego solté la pregunta devastadora: ¿Tenemos bomba atómica?
Después de un momento de silencio me dijo: “No”.
“¡Entonces no somos soberanos!”, contesté.
En el primer momento en que un país como el nuestro, vecino de la mayor potencia del planeta -bueno, ya casi no-, observe siquiera un paso en falso hacia una economía con orientación socialista, seriamos invadidos militarmente de inmediato y sin posibilidad de enfrentar armas muy superiores a las que podamos poseer.
Hablar de “un soldado en cada hijo te dio” no solo es romántico; ¡es irreal! No tendríamos posibilidad de ganar una guerra así de disímil; tal vez muy valientes, muy osados, muy mártires…, pero no ganaríamos.
Hemos lidiado con tratados desiguales desde la fundación de nuestra patria, gobernada por los mismos criollos racistas y entreguistas que anhelan ser europeos o gringos, pero no mexicanos.
Ya de 1846 a 1848 Estados Unidos ocupó nuestro país, saliendo de él solo después de la entrega del 55% del territorio nacional, posterior a que perdimos la guerra.
El despojo se formalizó el 2 de febrero de 1848 mediante el tratado de Guadalupe Hidalgo, supuestamente firmado por Antonio López de Santana, versión que no es del todo cierta ya que Santana no gobernaba para ese entonces.
En realidad, fue firmado por el gobierno de Manuel de la Peña y Peña.
Entonces, la soberanía es una moneda de cambio, un permiso que nos permite “negociar” aranceles sobre aranceles hoy en día y, tal vez, no quedar en el total desamparo comercial con el resto del mundo.

MARU / CIA
Está bien, aclaremos una cosa fundamental: nuestros gobernantes anteriores han sido agentes de la CIA, como Luis Echeverría o Gustavo Díaz Ordaz quien por cierto se encargó de masacrar a los estudiantes del movimiento del 68 en Tlatelolco, bajo las órdenes de la CIA, por supuesto.
Pero esto también se da en el presente. Tomemos como ejemplo un hecho reciente:
Aquellos que piensan que los agentes de la misma Central de Inteligencia estadounidense andaban desarticulando laboratorios de droga en la sierra Tarahumara, y que murieron recientemente en una volcadura, son muy ingenuos. La CIA no viene a desarticular nada; viene a realizar labores -como su nombre lo indica - de inteligencia. Y si creen que van a decirles que andaban haciendo realmente en Chihuahua, entonces son más que ingenuos.
Nuestros gobernantes han entregado al extranjero cada pedazo de suelo para la explotación de nuestros recursos.
Seamos honestos, no somos ni siquiera dueños de nuestro oro y plata. Canadá nos paga una miseria solo por el uso de suelo que usufructúa para extraer minerales preciosos porque no somos un país altamente industrializado; refinamos poco petróleo y mucho de este recurso finito ya se lo llevaron.
No tenemos autosuficiencia alimentaria; ni siquiera de los granos básicos. El campo es un mierdero abandonado desde casi siempre.
Vivimos bajo la premisa del “guadalupanismo”, la adoración a la madre y el desprecio a los indígenas.
Nos sentimos milenarios y apenas heredamos un pasado de mediana grandeza a la cual nos aferramos como si de ello dependiera todo el futuro.
Cambiamos de presidentes cada seis años y seguimos dependiendo de lo que Estados Unidos dicta a través de un tratado comercial desigual.
Debemos pedir permiso para todo y para el imperio somos ciudadanos de ínfima categoría.

CLAUDIA / TRUMP
En días pasados, la titular de poder ejecutivo de México mencionó que estaba buscando la posibilidad de hacer un fracking más ecológico -no existe el fracking ecológico- ante el posible desabasto de gas por la guerra de nuestro vecino con Irán.
Cuando hizo el anuncio, curiosamente estaba cerca de ella Laurence D, Fink, director ejecutivo (CEO) de BlackRock que es una de las firmas de administración de activos más importantes del mundo, dedicada a proporcionar gestión de inversiones “de primer nivel”.
Sheinbaum dijo que “hasta daba risa” la versión de una injerencia del consorcio financiero en su anuncio, que no tenía nada que ver porque su idea responde al concepto de “soberanía energética”, pero sus dichos simplemente no se pueden creer.
Por otra parte, nuestro vecino Donald Trump ha estado amenazando con “hacer el trabajo de limpiar México de los cárteles”.
Hay que poner especial atención a esta declaración ya que, al estar él acusado de cometer pedofilia y prácticas caníbales, además de un sinfín de aberraciones con niñas, podemos esperar cualquier cosa del individuo al cual Benjamín Netanyahu, o como me gusta decirle: Satanyahu, lo tiene agarrado de los cojones con miles de archivos de Jefrey Epstein.
Está por demás ahondar en que el plan de la CIA siempre fue ese: invadir a México de narcotraficantes y armas para después acusar al país de terrorismo. Y todavía Claudia Sheinbaum dice que negocia. No, no negocia, juega a vender que tenemos soberanía cuando la realidad es otra.

MARIO
No es mi intención socavar el trabajo de su administración y los enormes esfuerzos para conciliar con un Estados Unidos desesperado y en decadencia, pero la oscura y triste realidad nos pega en la cara a diario.
La energía empleada en tratar de erradicar la pobreza extrema en nuestro país es doblemente enorme a partir del modelo capitalista, porque cada paso dado en ese sentido va acompañado del dolor que provoca una brasa ardiente en un pie descalzo.
Y a eso súmele las trampas que practican quienes desempeñan altos cargos en el gabinete de la presidenta.
Apenas esta semana, el lunes 11 de mayo, se llevó a cabo la segunda reunión extraordinaria para determinar el ajuste del calendario escolar 2025-2026 con todas las secretarías de educación de las 32 entidades.
En la primera reunión que fue el viernes 8 de mayo se propuso cerrar el calendario escolar el 5 de junio y que los alumnos volvieran a clases el 31 de agosto.
“¡Dios mío!”, gritaron todos. “¡Van a cerrar la guardería para no perdernos nada del mundial de futbol!”
Este acto deportivo enmarca perfecto el sueño mexicano. Siempre nos recuerda el dicho de “por poquito y ganamos”.
Igualmente, nuestro denostado pueblo futbolero se aferra firme y leal a la famosa estrofa de” Chava” Flores: “A que le tiras cuando sueñas mexicano”.
Esta verdad duele mucho a una izquierda fragmentada y tibia, así como a nuestros chicos “progres” y encumbrados, pero volvamos con el secretario de Educación Pública, Mario Delgado.
Mario, tu discurso no sirvió de nada. Desde el principio la negociación no fue inteligente y la derecha sigue marcando el ritmo de la educación.
Tanto tu cómo Claudia se manifiestan a favor de todo lo sensible e importante, pero nada más. En la práctica todo sigue igual.
Mario, tú sabes que somos una democracia burguesa. Tú, como otros funcionarios de primer nivel, deben dejar de fingir que son “progresistas” porque, en realidad, son administradores del capitalismo y amigos de BlackRock y George Soros, el magnate húngaro estadounidense supuestamente “progresista” que ha hecho de la filantropía global su método “filosófico” para influir ventajosamente en los llamados mercados especulativos de capitales.
Por todo esto que aquí sostengo, aceptémoslo: No somos soberanos.
La soberanía consiste en el derecho absoluto de obedecer las sanciones de las potencias globales en silencio.
Concepto desarrollado por separado por Jean Bodin y Thomas Hobbes.
* José Luis Treviño Flores es profesor y activista social en Juárez, Chihuahua. Es subdirector de la Secretaría de Educación Pública.



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