SALTO CUÁNTICO: Ante la amenaza Trump, ¿México será capaz de defender la paz?
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“Padre Nuestro que estás en los cielos
con las golondrinas y con los misiles
quiero que vuelvas antes de que olvides.
Mario Benedetti
Nos encontramos inmersos en la peor amenaza continental jamás vista en nuestro hemisferio. Tal vez no queremos ver, tal vez no dimensionamos el peligro, o solo tal vez nos negamos a aceptar que hemos vivido una ilusión de soberanía.
José Luis Treviño Flores* / Edición: 4 Vientos

Ésta Latinoamérica saqueada hasta el cansancio, sin permiso para decidir sobre nuestros recursos, con permiso de elegir a nuestros gobernantes mientras éstos sean del agrado de nuestros poderosos vecinos.
Podemos jugar a la democracia orientada hacia la administración del capital, pero no podemos ser dueños ni siquiera de nuestras tierras.
No tenemos permiso de explotar nuestro oro, nuestras tierras raras, nuestras minas pues. No tenemos permiso de comerciar con otros países más allá del llamado mundo occidental.
Algunos de nuestros presidentes juegan a ser “rebeldes” pero no pueden ir más lejos del discurso permitido. Aquellos otros gobernantes que osan practicar la verdadera rebeldía serán, sin duda, masacrados.
La soberanía no es decir que tenemos permiso de renegociar una y otra vez arancel sobre arancel. La soberanía no significa nada mientras sigamos aceptando cada condicionamiento y cada tratado desigual.
¿Qué pasaría si Latinoamérica entera se declara autónoma y se niega a recibir órdenes de los vecinos del norte? Seguramente recibiríamos una invasión masiva con las armas más poderosas del planeta. Seguramente los vecinos optarían por una amenaza nuclear, nos declararían terroristas y comprarían voluntades, infiltrarían a cada región, pagarían millones a traidores y vende patrias y seríamos traicionados por miserables cobardes a cambio de unos cuantos dólares.
La utopía de emancipación se encuentra lejos, muy lejos, como los cuentos de hadas: en un lugar muy, muy lejano.
Tenemos la colonización metida en el culo. Tenemos miedo, mucho miedo de ser libres. No sabemos cómo se mastica la libertad y muchos prefieren traicionar que vivir el infierno de una guerra en aras de ser dueños de lo que, sabemos, nos pertenece. No veríamos nunca esa emancipación.

Entonces, ¿debemos morir para que otros en el futuro gocen de nuestro sacrificio? No, esos próceres fueron los de antes, héroes vilipendiados y convertidos en una idea inalcanzable.
¿Quiénes fue Morelos, Bolívar, Martí, Fidel, el Che, Leona Vicario, Bertha Cáceres, Carmen Serdán? Ni siquiera imaginaron pasar a la historia. Murieron para que nosotros fuéramos cobardes y olvidáramos quiénes somos.
Hemos sido humillados, tratados peor que escoria. Del Rio Bravo para abajo somos una raza de menor categoría; ni siquiera somos considerados como socios (algunos de nuestros gobernantes creen que sí) porque, en realidad, somos peones desechables inmersos en una agenda capitalista despiadada y no importa cuán pacifista y amigable seas: si ere latinoamericano, ¡entonces eres un terrorista en potencia!
Quienes ostentan el poder en el vecino país, siempre han sido fascistas, racistas y francamente neonazis; solo que era preferible mostrarse como ‘amigous’ para hacernos creer que nos respetan, pero esa relación extraña es más bien como tener una granja de diversos animalitos que se quieren mucho, que en algún momento se sacrifican para alimentar al granjero, o simplemente se venden, se encadenan o se hace experimentos con ellos.
Si aún algunos piensan que se puede negociar con Estados Unidos, entonces creen también que se puede negociar con un tigre antes de ser devorados.
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Esto acaba de suceder en Venezuela. Nicolás Maduro fue vilmente sacado de su territorio con complicidad de nacionales comprados por el imperio estadounidense, Venezuela es el principio de otras incursiones militares: ¡o te aclimatas o te aclichingas!
Estamos ante el peor escenario jamás visto, con un Estados Unidos desesperado por falta de recursos energéticos, por una nación en completa crisis económica dirigida por la peor calaña fascista y auspiciada por el estado Israel.
Estamos ante el establecimiento de un nuevo orden mundial donde la ONU significa NADA, donde naciones como China y Rusia solo pueden demandar mesura ya que una intervención directa para salvaguardar el derecho de autodeterminación y no intervención militar significaría una guerra global nuclear.




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