top of page

MUSA VERDE: Números para Comprender y Predecir

Foto del escritor: 4 Vientos
4 Vientos
hace 3 días
4 min de lectura

Actualizado: hace 11 horas


Una característica importante, pero no única, de los trabajos en ciencias es su capacidad de cuantificar los eventos naturales para la comprensión y predicción de eventos futuros.


Horacio de la Cueva* / Edición: 4 Vientos



Podcast de audio:



Imagen creada con inteligencia artificial de Gemini.
Imagen creada con inteligencia artificial de Gemini.

En esta época de huracanes y un "El Niño" que se predice será el más grande en mucho tiempo, podemos predecir la intensidad de ambos porque medimos la temperatura de la superficie del mar.


Así, los océanos más calientes de lo normal dan energía a los huracanes, haciéndolos más devastadores.


La predicción de un El Niño intenso, utilizando el término para describir el aumento de la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico tropical que ocurre cada pocos años, alterando los patrones meteorológicos en todo el mundo y elevando las temperaturas globales, está basada en la tendencia al calentamiento superficial de la costa del Pacífico en la línea que va del Ecuador hacia los polos.


Así, pronosticamos las consecuencias del cambio climático en proporción al exceso de gases de efecto invernadero en la atmósfera.


Igualmente, hoy sabemos con certeza cuántos huracanes de grado superlativo tendremos esta temporada, lo cual nos permite hacer preguntas precisas sobre problemas claves:


¿Tenemos campañas de prevención contra los efectos de los huracanes? ¿Hemos tomado las medidas necesarias para un El Niño extraordinario, dada nuestra experiencia anterior?


Y más trascendente aún: ¿Hemos regulado los asentamientos humanos para asegurar que se alejen de los sitios en donde de antemano sabemos que se dan inundaciones súbitas?


Por otro lado, la cuantificación es una característica sin la cual los artículos científicos de física y química no pueden existir.


La vemos en otras ciencias naturales y exactas, aunque en muchas de ellas, como en geografía, geología y las ciencias biológicas, la descripción de un evento o un fenómeno garantiza la publicación de un artículo de divulgación científica.



Imagen creada con inteligencia artificial de Gemini.
Imagen creada con inteligencia artificial de Gemini.

Describir una nueva especie, el proceso del piquete o mordida de un insecto, así como el desarrollo de un tumor o una crisálida, son temas de publicación en las ciencias biológicas.


Pero hay un problema: las ciencias, para ser ciencias, no solo deben describir y cuantificar; también deben predecir.


En farmacología, una medicina que no especifique una dosis no sirve, no se puede vender en el mercado. Hay modelos y predicciones cuantitativas de sus efectos benéficos y secundarios, aunque no se entiendan del todo los mecanismos.


Asimismo, no hay casa, edificio o puente que se construya sin los cálculos para que la construcción resista tormentas, huracanes o temblores.


No abordaríamos un camión, auto o avión si no confiáramos en los cálculos y pruebas que se hicieron antes de su construcción masiva para nuestro consumo.


A la vida nadie ni nada la midió o la predijo, pero ha evolucionado. No progresará hacia la perfección —no existe, y si existiera, sería temporal—, pero el mundo cambia y las especies siguen las transformaciones o simplemente se extinguen.


Para convivir con la vida y sus procesos nos hemos visto obligados a describirla y cuantificarla. Hoy somos capaces de hacer predicciones de qué pasa cuando interferimos con los procesos naturales. Hemos desarrollado formas de cuantificar la vida y los procesos demográficos —crecimiento de poblaciones— son bien conocidos.


Los actuarios los usan para predecir cuántas camas de hospital se necesitarán o cuánto debe cobrar una aseguradora, y a quién, para maximizar sus ganancias y disminuir su riesgo.


También usamos esos modelos de poblaciones para determinar qué es una pesquería sustentable.



Un número no es la verdad. Es otra herramienta que nos lleva a entender y conservar -o destruir- la naturaleza (Imagen creada con inteligencia artificial de Bring).
Un número no es la verdad. Es otra herramienta que nos lleva a entender y conservar -o destruir- la naturaleza (Imagen creada con inteligencia artificial de Bring).

Hemos desarrollado índices para medir diversidad y riqueza de especies: cuántas hay y qué tanto varían en número entre una y otra.


En la actualidad podemos comparar ecosistemas y evaluar su estado de conservación, y usando estos índices y estimando cuántos organismos hay por especie, podemos predecir, en buena medida, cuál será el impacto de un desarrollo y qué se debe hacer para minimizar y remediar los daños.


Pero cuantificar la naturaleza no sirve para predecirla si no entendemos los procesos que en ella se dan.


En lo personal he arbitrado artículos en revistas científicas que presentan datos numéricos y cualitativos para su uso en programas de computación que calculan estos y otros índices, cuantifican y clasifican el número de estudios.


Igualmente miden la relación entre la edad de personas y el uso de parques, las interacciones entre insectos y granjas, la distribución de aves en un gradiente de altura, el uso de áreas protegidas por vertebrados, el desarrollo histórico de la conservación y sus efectos en reservas y humanos, así como el efecto de la introducción de agua a una región y más.


También usan programas analíticos, pero pocos entienden qué hacen estos programas y cómo pueden usar los análisis para comprender cómo se han modificado los procesos, cuáles son los efectos naturales, los producidos, modificados o influidos por la actividad humana (antrópicos), o los resultados espurios obtenidos de un mal análisis.


Un número no es la verdad.


Es otra herramienta que nos lleva a entender y conservar -o destruir- la naturaleza.


Pero recordémoslo siempre: sin amor por la vida, sin biofilia, estos números no son solo abstracciones; son inútiles y hasta peligrosos para la vida misma.



* Horacio de la Cueva Salcedo es doctor Filósofo en Zoología por la University of British Columbia, Canadá. Es también investigador titular del Departamento de Biología de la Conservación en el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (Cicese). Especialista en biomecánica, conservación de especies y ecosistemas. Asimismo, es divulgador de la ciencia y colaborador de 4V.



Comentarios


bottom of page