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Musa Verde: La Lagunita, 6 Años en Espera de su Declaratoria como Parque Estatal en BC

Foto del escritor: 4 Vientos
4 Vientos
27 ago
4 min de lectura

Actualizado: 28 ago


El gobierno de Baja California es el responsable directo de la preservación del medio ambiente en el estado norteño. También lo son la federación, los municipios y la ciudadanía cuando ésta asume las tareas que por alguna razón superan a las administraciones públicas encargadas de ejercer primigeniamente esa función de resguardo.


Horacio de la Cueva* / Edición: 4 Vientos



Imagen de La Lagunita creada con inteligencia artificial de Bing.
Imagen de La Lagunita creada con inteligencia artificial de Bing.

Escucha el podcast con el resumen de la columna en:




La conservación nos acapara cuando hablamos de seres vivos en peligro crítico de extinción, cuyo rescate atrae la atención pública, o ubicamos espacios públicos en inminente peligro de pérdida. Son casos que, sin duda, venden encabezados y anuncios en los medios de comunicación tanto tradicionales como digitales.


Así están, famosa y cercanamente a nosotros, la vaquita marina, el cóndor de California, el berrendo y el borrego cimarrón.


Menos conocidos son el lobo fino de Guadalupe, el elefante marino, los mérgulos, petreles, charranes y parcelas (aves marinas), así como los rascones y polluelas (aves costeras).


Lamentablemente, la amenaza de desarrollo de alto impacto inmobiliario, turístico y comercial en Cabo Pulmo, Baja California Sur, la bahía de San Quintín o Punta Banda, bahía de Ensenada, no cesa.


La lista es larga.


Podemos agregar un sinnúmero de árboles y otras plantas endémicas y amenazadas, al igual que cualquier isla, bosque o playa que conozcamos en la península bajacaliforniana.


Hay una explicación sencilla, sincera, simplista y real del por qué esta lista es tan larga y crece: los humanos usamos dos terceras partes de la fotosíntesis del planeta, que es la energía solar convertida en plantas, algas y fitoplancton, este último un subconjunto de organismos acuáticos de comunidades planctónicas que producen sus propias reservas energéticas con la luz solar como fuente principal de energía. Es decir, son fotosintetizadores microscópicos marinos.


El estado de conservación de plantas, animales y sitios no asociados directamente a la vida humana, incluyendo a las pesquerías, está empeorando porque, además de la fotosíntesis, usamos más superficie del planeta para alimentarnos, seguimos en expansión urbana e industrial, y amontonamos en cualquier lugar, y de manera irresponsable, diferentes residuos.


Para aliviar el impacto de nuestra invasión planetaria, creamos figuras de conservación de territorios.



La Lagunita de El Ciprés es un humedal costero de agua dulce, patrimonio natural por su riqueza en biodiversidad (Video en el Canal de Jonahtan León, Youtube).

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Las Áreas Naturales Protegidas (AND)

surgieron para proteger a la belleza natural de ser destruida.


No se hablaba entonces de los “servicios ambientales”. Eso vino después.


Ahora, cuando pensamos, investigamos y declaramos una de esas zonas de resguardo, vamos y vemos más allá de la belleza.


Los servicios ambientales, aquellos productos de la naturaleza que usamos en nuestro beneficio asumiendo que nos son regalados para beneficio de la humanidad, son parte de las consideraciones para declarar un ANP.


También lo son la biodiversidad, que es más que el número de especies comunes, endémicas y raras distribuidas en un área general o específica, la cual representa un ecosistema único al que seleccionamos por poseer o representar el mejor valor de conservación.

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En el tema, el gobierno de Baja California ha

declarado cuando menos dos áreas naturales protegidas en el estado.


La primera se ubica en la Bahía de San Quintín, donde la Comisión Nacional de Áreas Protegidas (CONANP) y la organización civil Terra Peninsular, también han protegido áreas que asegurarán la conservación de los ecosistemas y que mantendrán sustentablemente la industria ostrícola.


La segunda es el Parque Estatal del Arroyo San Miguel, a unos 6 kilómetros al norte de la ciudad y puerto de Ensenada.


Por razones presupuestarias y políticas, estos parques son más de papel que de aplicación de acciones concretas de preservación, pero queda la esperanza de que, algún día, se conviertan en áreas donde realmente se cuiden los procesos naturales que ocurren en su demarcación.


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En Ensenada, la Lagunita de El Ciprés,

que se localiza dentro de la mancha sur de la ciudad de Ensenada y que es un cuerpo de agua efímero, es decir que no es permanente y requiere de ayuda para mantener su espejo de agua, el gobierno de Baja California también proyecta asignarla como área natural protegida.


Actualmente, y desde hace décadas, el lugar es visitado tanto por amantes de la naturaleza como por personas dadas al “relajo”.


Siempre hay aves que la visitan y no lejos de allí anida el chorlo nevado, un ave protegida por la legislación mexicana e internacional.


  • Atardecer en la Bahía de Ensenada y La Lagunita (Pacífica):
  • Duna de arena que separa a la bahía y La Lagunita (Francisco Miranda)
  • Anand Quintero, galardonado por National Geographic por "Escuchando al humedal" (Revista Campestre).
  • Aves al atardecer en La Lagunita (Sergio Zavala).
  • Aves playeras en el humedal (Sergio Zavala).
  • Aves migratorias descansan en La Lagunita (Liliana Ortíz).
  • La Lagunita, pequeño humedal que es paraíso de aves migratorias (Liliana Ortíz)


La Lagunita no es un paisaje representativo o extraordinario de Baja California.


No parece haber razón para declarar un área protegida, pero por años existe mucha presión pública y de activistas a favor de la naturaleza que luchan por esta declaratoria.


¿Debe el gobierno estatal declarar este pequeño humedal como área natural protegida?


Reconozcamos que la Lagunita es una macetita aislada de ecosistemas más sanos, como el estero de Punta Banda en la bahía de Ensenada.


Igualmente, por su mal estado de conservación, es difícil creer que una declaración de protección le sea útil ya que está incrustada en medio de ambiciosos desarrollos urbanos y es utilizada como refugio de personas sintecho y perros ferales.


Pero pese a todas estas objeciones, declarar a La Lagunita como una reserva estatal tiene muchas ventajas, ya que esta figura de conservación permite la restauración del sitio.


Será caro mantener a salvo el cuerpo de agua, pero su reserva permitiría implementar proyectos piloto de conservación en una zona que además es colindante con las playas arenosas de la zona habitacional central y sur de la ciudad portuaria de Ensenada.


Hay otra buena razón para la declaratoria: la educación ambiental.


La Lagunita es lo suficientemente chica como para que la vigilancia asegure que se obedezcan las reglas y se respeten señales y senderos.


Asimismo, es el mejor lugar para enseñar a los ensenadenses y visitantes en general a comportarse adecuadamente cuando visiten las áreas naturales protegidas.


La Lagunita tiene así el potencial de convertirse en un pequeño gran salón de educación ambiental.


Eso depende del gobierno de Baja California, el responsable directo de la preservación del medio ambiente en el estado.



* Horacio de la Cueva Salcedo, Filósofo en Zoología, doctorado que obtuvo en la University of British Columbia, Canadá, es también investigador titular del Departamento de Biología de la Conservación en el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (Cicese). Especialista en biomecánica, conservación de especies y ecosistemas. Asimismo, es divulgador de la ciencia y colaborador de 4V.



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