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El pacto entre Salinas de Gortari y el PAN en Baja California que dio origen al Prianismo

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    4 Vientos
  • 3 ago
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Actualizado: 7 ago

La llegada de Ernesto Ruffo Appel a la gubernatura de Baja California fue resultado de un acuerdo entre Carlos Salinas de Gortari y el PAN nacional, dirigido en 1989 por Luis H. Álvarez, Carlos Castillo Peraza y Diego Fernández de Cevallos.


José Mena* / Edición: 4 Vientos



El inicio (Imagen: Diario Excelsior).
El inicio (Imagen: Diario Excelsior).

Escucha el podcast con el resumen del artículo:




Estos líderes fueron considerados traidores al movimiento democrático electoral liderado un año antes por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, y con ello marcaron el inicio de lo que se conoció como "concertacesión" o el nacimiento del PRIAN.


Salinas asumió la presidencia en 1988 tras una elección ampliamente cuestionada.


El 6 de julio de 1988, la mayoría de los votantes mexicanos apoyaron a Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, candidato del Frente Democrático Nacional, pero su victoria fue anulada por un fraude electoral conocido como “la caída del sistema”.


Incluso el candidato del PAN, Manuel J. Clouthier, denunció este acto vergonzoso del naciente prianismo.


Coincidente a este acto de protesta pública y de acuerdos trascendentales para la vida política del país pactados en lo oscurito, el 1 de octubre de 1989, quince días antes de la aprobación de la reforma política de Carlos Salinas de Gortari, presentada por éste como “mi gran contribución política a la patria”, “Maquío” falleció en un accidente automovilístico calificado como “sospechoso” por muchos panistas.


Era evidente que Salinas necesitaba legitimarse ante la opinión pública.


El nuevo presidente buscaba continuar y consolidar el modelo neoliberal, incluyendo el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, y necesitaba proyectar una imagen internacional de un país abierto a la democracia.


Por ello, buscó aliarse con uno de los partidos que compartía su visión de reformas estructurales para que México se integrara a la corriente neoliberal que se imponía tras la caída del bloque soviético proto-comunista.


Así, logró dos objetivos: por un lado, agradaba al gobierno estadounidense y, por otro, mantenía la gobernabilidad.


Se decidió otorgar al PAN una gubernatura, en un estado con un pequeño porcentaje del padrón electoral nacional y que históricamente había tenido votaciones desfavorables al PRI.


Baja California fue la entidad seleccionada.


El estado fronterizo ya mostraba alternancia partidaria y enfrentaba conflictos internos en el partido priista, con corrupción en las instituciones estatales y un distanciamiento del poder central.



A la derecha de Maquío, Rosario Ibarra y Cuauthémoc Cárdenas, del Frente Democrático Nacional de 1988, el traidor por antonomasia Diego Fernández, uno de los panistas constructores del vergonzoso acuerdo concertador con Salinas de Gortari (Imagen: Facebook).
A la derecha de Maquío, Rosario Ibarra y Cuauthémoc Cárdenas, del Frente Democrático Nacional de 1988, el traidor por antonomasia Diego Fernández, uno de los panistas constructores del vergonzoso acuerdo concertador con Salinas de Gortari (Imagen: Facebook).

LA DERROTA DE MARGARITA ORTEGA


Aprovechando la llegada en 1986 de una figura carismática de la oposición a la presidencia municipal de Ensenada, que compartía la visión empresarial y neoliberal, se decidió sacrificar a la candidata del PRI, Margarita Ortega Villa, pasando por encima de los priistas locales y del gobierno estatal.


Se implementó una estrategia especial para asegurar la derrota de Ortega Villa.


En ese momento, el articulista trabajaba en una institución de investigación social de alto nivel, así que un grupo de investigadores decidimos participar en un equipo especial encargado de monitorear las campañas electorales de todos los candidatos.


Durante el proceso, entrevistamos a líderes de opinión, investigamos los medios de comunicación más importantes, observamos los recursos utilizados por los partidos, así como las apariciones de los candidatos en los medios y en los eventos de campaña, mientras revisábamos las encuestas electorales y su metodología.


Inicialmente, parecía que la maquinaria del PRI arrasaría debido a los recursos humanos y económicos que empleaba, además de su influencia en el órgano electoral encargado de la elección estatal.


Sin embargo, esta situación se modificó.



Margarita Ortega y su manipulación electoral por Carlos Salina en la contienda política gubernamental en Baja California de 1989 (Video en Youtube).

A mitad de la campaña observamos un cambio en la propaganda de los medios masivos de comunicación, que en ese entonces influían significativamente en la opinión pública.


Además, los recursos para el PRI en el estado comenzaron a escasear, lo que provocó quejas constantes de sus militantes. Esto contrastaba con lo que sucedía en el PAN, que comenzaba a prosperar en los medios de comunicación con más recursos y tiempo de exposición.


Las entrevistas favorables al candidato de oposición se multiplicaban y se observaba una mayor movilización de recursos económicos y humanos, lo cual sorprendía.


Además, las encuestas del PRI no eran creíbles debido a su metodología engañosa, y ya se perfilaba una tendencia favorable a la campaña de Ruffo Appel, respaldada y financiada por el sector empresarial nacional, que implementaba una estrategia doctrinaria neoliberal con mercadotecnia publicitaria pocas veces vista.


Mientras tanto, en la casa de campaña del PRI se observaban conflictos internos, sabotajes y protestas debido a que los recursos económicos no llegaban con la abundancia y dinámica acostumbradas en otras elecciones.


Sin duda, algo estaba ocurriendo que presagiaba una derrota electoral de la candidata del PRI, pero el equipo de campaña del partido oficial confiaba en que un “arreglo” en las urnas, o en el conteo de votos por parte del órgano electoral, finalmente daría el triunfo a Margarita Ortega.



Y aquí los grandes beneficiados con las vomitivas concertacesiones: Salinas, Ruffo, Zedillo, Fox, Calderón y Peña (Imágenes: Cuartoscuro).


EL AMASIATO Y NACIMIENTO DEL PRIAN


Así llegó la jornada electoral del 2 de julio de 1989. La votación fue abundante y antes del cómputo final, los representantes del PRI nacional, presidida entonces por quien luego fue asesinado siendo candidato del PRI a la presidencia, Luis Donaldo Colosio, aceptaron la derrota.


Esta situación incomodó a los priistas de Baja California, que acusaron a la dirigencia nacional de traición, pero la mayoría se disciplinó como era costumbre en ese partido.


Solo unas pocas voces priistas tuvieron la dignidad de manifestarse y sostener la acusación de traición.


Ernesto Ruffo Appel asumió la gubernatura de Baja California el 1 de noviembre de 1989.


Por primera vez, un representante de la “oposición” llegaba al gobierno de un estado mexicano.


Fue el inicio de la alternancia partidaria (no democrática) en el país, pero la negociación representó el amasiato de dos partidos que compartían el proyecto neoliberal, dando origen al PRIAN.


Este proyecto se replicó a nivel nacional –en las gubernaturas de Guanajuato en 1991 y Chihuahua en 1992, así como en decenas de presidencias municipales, alcaldías y regidurías– y se consolidó en el siguiente sexenio.


A nivel presidencial, Ernesto Zedillo Ponce de León utilizó el mismo modelo que Salinas aplicó en Baja California para hacer perder al candidato priista Francisco Labastida Ochoa, entregando la estafeta al nefasto panista Vicente Fox.


Esto fue reconocido y confesado públicamente por Labastida en su libro “La duda sistemática”, publicado en septiembre de 2004.


Por tanto, resulta cuestionable la idealización de Ernesto Ruffo.


La narrativa panista, incluso la académica, lo convirtió en el emblema de la alternancia democrática y un símbolo de honestidad, cuando en realidad fue producto de una elección pactada y de una “democracia electoral” dirigida por los grupos de poder del país.


Su gestión estuvo al servicio de sus patrocinadores políticos y siempre favoreció al imperio económico que lo llevó al poder.


Luego, todo hace suponer que usó ese poder para traficar influencias, hasta que hoy enfrenta una sólida acusación penal del gobierno federal por presuntos delitos de contrabando fiscal y delincuencia organizada.



La despreciable táctica de la concertacesión ocultó el rostro del político cínico, manipulador, abusivo y mal intencionado (Imagen creada con Inteligencia Artificial de Bing).
La despreciable táctica de la concertacesión ocultó el rostro del político cínico, manipulador, abusivo y mal intencionado (Imagen creada con Inteligencia Artificial de Bing).

*José Moreno Mena es doctor en Ciencias Sociales. Fue investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UABC y del Colef, Mexicali. Maestro en Desarrollo Rural y licenciado en Sociología. Es especialista en el estudio de los movimientos migratorios transfronterizos y fundador y presidente de la Coalición Pro-Defensa del Migrante.



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