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Musa Verde: La FIFA, la ola de calor y la irresponsabilidad política / ambiental

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    4 Vientos
  • 16 jul
  • 5 min de lectura

El torneo de la Federación Internacional de Futbol Asociación 2026, que reúne a las mejores selecciones nacionales masculinas de este popular deporte mundial, se juega en las partes sur y media de América del Norte.


Horacio de la Cueva* / Edición: 4 Vientos



La FIFA convirtió el deporte más popular y más fácil de organizar del mundo —cualquiera puede armar una “cascarita”— en un juego que solo una pequeñísima élite puede disfrutar en vivo (Imagen creada con IA de Bing).
La FIFA convirtió el deporte más popular y más fácil de organizar del mundo —cualquiera puede armar una “cascarita”— en un juego que solo una pequeñísima élite puede disfrutar en vivo (Imagen creada con IA de Bing).

Escucha en podcast el resumen de esta columna:




La distancia entre las ciudades sede de los partidos es grande y el tiempo entre juegos es corto, pero el desplazamiento de jugadores, equipos técnicos, árbitros, periodistas, cronistas especializados y aficionados tiene que ser rápido.


Pocos son los que saben que estos viajes tienen un alto costo ambiental. Pero no solo eso. También está el factor político.


Veamos. Entre los traslados forzados estuvieron los de la selección de Irán que tuvo que viajar a Tijuana entre partidos. El equipo jamás fue bienvenido a los Estados Unidos.


La pregunta obvia es: ¿esa es la paz mundial que pregona la FIFA como premio del torneo?


Mejor regresemos a los costos económicos y ambientales de la Copa Mundial.

Para viajar a América del Norte desde el resto del mundo, y/o transitar dentro de ella, lo más eficaz es desplazarse en avión.


Los vuelos no son baratos. El aumento en el precio de la turbosina —el combustible que usan los jets— por el bloqueo del estrecho de Ormuz, se tradujo en un incremento en el costo de los boletos de Europa a la porción norte del continente americano.


Aun así, las ciudades receptoras están llenas de turistas europeos y quiero suponer que también de viajeros africanos, asiáticos y del Pacífico Sur.


Muchos de estos aficionados deben haber pasado por Europa, así que también pagaron el sobreprecio del combustible.


Además, todos ellos contribuyeron a una mayor emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera.



Imagen creada con Inteligencia Artificial de Bing.
Imagen creada con Inteligencia Artificial de Bing.

Igualmente, es de resaltar que la mayoría de las flotillas del transporte público en los tres países anfitriones tiene motores de combustión interna: diésel, gasolina o gas natural; pocos, como el metro y el tren ligero en Ciudad de México, son eléctricos, aunque la electricidad es a su vez generada por combustóleo, carbón y otros combustibles fósiles.


Por otra parte, para proveer de alimentos y bebidas a jugadores, su equipo técnico y médico, así como a decenas de miles de espectadores, hay que transportar y dotar de alimento a toda esa gente sin importar en dónde se encuentren: los estadios, restaurantes, hoteles, bares, centros de recreación o en la simple calle.


Ahí encontramos otra gran fuente de emisión de contaminantes que no podemos despreciar.


Todo este movimiento de bienes y personas, la modernización de los estadios, las vías de comunicación en las ciudades y los años de preparativos han contribuido sin duda a la generación de más gases de efecto invernadero.


No creo que el carbono almacenado en el pasto de las canchas de fútbol del torneo pueda compensar las emisiones generadas por la magnitud de la competencia deportiva mundial.


Ni al dueño —perdón, presidente— de la federación, Gianni Infantino, ni al resto de los directivos de la asociación les preocupa el calentamiento global.


No los escucho mencionarlo ni que propongan medidas extraordinarias para compensar las emisiones generadas por la llamada “fiesta del futbol”, pero sí que les importó que la FIFA reconociera el “trabajo” que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, hace a favor de la paz.


¿Será que se refieren a la “paz” que dan los cañonazos en Irán, a la de hundir pangas de pescadores con bombas teledirigidas en el mar Caribe, o a la de lanzar amenazas de invadir Groenlandia, Cuba y anexar Canadá a Estados Unidos?



Infantino y Trump, el nuevo rostro de la corrupción política presente hoy en la FIFA (Imagen: Agencia EFE).
Infantino y Trump, el nuevo rostro de la corrupción política presente hoy en la FIFA (Imagen: Agencia EFE).

¿Le debe importar a Infantino el futuro de Suiza, su patria, que está sufriendo bajo un domo de calor histórico para Europa?


Hasta donde sabemos, más de mil 300 personas han muerto por el intenso calor y el domo se desplaza hacia el este. De hecho, mientras escribo esta columna, está sobre Alemania y Polonia, y amenaza París desde el primer fin de semana de julio.


La razón única y principal para explicar estos domos de calor es el calentamiento global, su nombre correcto, y no la “variación climática” que argumenta el presidente octogenario, ferviente admirador del dinero, ignorante racista e hijo malcriado y consentido.


Sin duda ya saben a quién me refiero.


El cambio climático ya provocó un aumento en la temperatura global muy cercano a 1,5 grados centígrados y los modelos predicen que el calentamiento no es uniforme en todo el globo.


Europa, por ejemplo, se ha calentado poco más de medio grado desde los años noventa, es decir dos veces más rápido que el centro del mundo.


El efecto de calentamiento por los gases de efecto invernadero es particularmente sensible porque, en el norte del continente, el hielo y la nieve se derriten, disminuyendo el albedo que es la cantidad de luz reflejada al espacio por estas superficies blancas.


La luz absorbida se convierte en suelos más calientes y en el derretimiento de nieves y glaciares.



La FIFA convirtió el deporte más popular y más fácil de organizar del mundo en un juego que solo una pequeñísima élite puede disfrutar en vivo (Imagen creada con IA de Bing).
La FIFA convirtió el deporte más popular y más fácil de organizar del mundo en un juego que solo una pequeñísima élite puede disfrutar en vivo (Imagen creada con IA de Bing).

Pero regresemos al torneo de futbol.


No se puede negar que la copa mundial de futbol, en su versión masculina, es muy popular.


Reúne a quienes se consideran los mejores jugadores de este deporte en el planeta, por lo que no podemos hacer a un lado su gran función como distractor de los problemas mundiales, nacionales y locales que nos aquejan.


Pero tampoco podemos ignorar los altos costos ambientales que este certamen deportivo crea.


Existen muchos otros costos indirectos que el evento genera, pero no tengo el espacio suficiente para detallarlos aquí.


Sin embargo, existe otro problema que debo destacar antes de terminar por hoy.


La FIFA convirtió el deporte más popular y más fácil de organizar del mundo —cualquiera puede armar una “cascarita”— en un juego que solo una pequeñísima élite puede disfrutar en vivo.


Pero esa es otra discusión que espero pronto asumir.


 

* Horacio de la Cueva Salcedo es doctor en Filosofía (Zoología) por la University of British Columbia, Canadá. Es también investigador titular del Departamento de Biología de la Conservación en el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (Cicese). Especialista en biomecánica, conservación de especies y ecosistemas. Asimismo, es divulgador de la ciencia y colaborador de 4V.



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