MUSA VERDE: Estamos en el siglo XXI y 1/4 y seguimos indiferentes a los efectos del cambio climático
- 4 Vientos
- 26 ene
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Empieza el año 2025 y acaba el primer cuarto de siglo XXI. ¿Tiene un significado especial alguna de las dos marcas? ¡Ninguno!
Horacio de la Cueva* / Edición: 4 Vientos

Imagen: Pexels / Markus Spiske).
No presto atención especial a las fechas de los calendarios, a los años, siglos o milenios. Los calendarios son medidas de tiempo fijadas en un punto arbitrario que nos permite referirnos a una secuencia de eventos para poder identificarlos o recordarlos como puntos importantes o trágicos de nuestra vida personal o social.
Tan arbitrarias son las fechas de los calendarios que Jesús de Nazaret no nació en el año cero de la era cristiana, pero no vamos a mover esa contabilidad para ajustarnos a un nacimiento.
En 1582 el papa Gregorio XIII cambió el calendario juliano cuando sus asesores se dieron cuenta que había errores en los años bisiestos de este calendario y retraso en los horarios, por lo que aumentó 10 días para compensar creando el calendario gregoriano que casi todos usamos.
Hace ya varios años—siete— que los “milenials” pueden votar en México. El siglo XX acabó en el año 2000 y el XXI comenzó al año siguiente, 2001, a pesar de toda la publicidad y parafernalia que acompañó al año 2000, incluyendo la amenaza de que las computadoras dejarían de trabajar porque no estaban programadas adecuadamente para el año 2000 o "00".
Nada pasó.
Arthur C Clarke y Stanley Kubrick escriben el guion de la película 2001, Una odisea del espacio, estrenada en 1968, mientras que Clarke desarrollaba la novela publicaba ese mismo año. El título implica al primer año del siglo XXI.

La película es la metáfora de un futuro qué aún no llega. También ilustra los riesgos de la Inteligencia Artificial en nuestras vidas; en el caso de la película, queriendo ser controladas por HAL una computadora con sus propios y desconocidos fines.
La historia cinematográfica acaba como La esperanza de que, pese a la Guerra Fría del siglo XX, llegaríamos como especie al siglo XXI, pero con un futuro incierto.
A pesar de las utopías y distopías escritas o llevadas a la pantalla sobre la época en que vivimos, la realidad y los retos del primer cuarto del siglo XXI no nos dejan en paz. En vez de crear un futuro para todos, este nos alcanzó a manos de unos cuantos.
El cambio climático global no es una distopía que por miedo a enfrentar esa realidad podíamos aventar a la siguiente generación. Los efectos de los gases de efecto invernadero están aquí y ahora. No siempre es posible hacer una conexión causal entre algún desastre ambiental y el cambio climático, pero no es difícil ni es irreal vincularlos.
Los fuegos propagados recientemente por los vientos de Santa Ana en el área de Los Ángeles, California, destruyeron decenas de miles de construcciones en áreas icónicas como Malibú, Santa Mónica, Hollywood y Pacific Palisades. ¿Quién responde a estas catástrofes?
Por años, expertos en manejo de fuego han advertido que la política de supresión de fuegos, promovida por Smokey the Bear en los Estados Unidos, sólo causa la acumulación de combustibles naturales y, por lo tanto, fuegos catastróficos futuros, tal como los que hoy se generaron en las áreas silvestres de Los Ángeles.

Un avión del servicio forestal de California aplica sustancias anti llamas en los barrios colindantes de la ciudad de Los Ángeles (Imagen: Facebook).
¿Cuál fue la causa de los fuegos que subyugaron a Los Ángeles? Estos casi seguramente fueron causados por humanos. Al momento que se iniciaron no había rayos que pudiera ser su causa natural. Así que hubo un accidente, negligencia o intención humana en el origen de estos fuegos que los vientos de Santa Ana propagaron desde las áreas silvestres de Los Ángeles a las zonas habitadas.
Una vez que las llamas se asentaron en las zonas residenciales la narrativa cambió. Los vientos de más de 100 kilómetros por hora impulsaron las brasas de los árboles incendiados y, después, de las casas brincaron de una construcción a otra provocando una destrucción cuasi-apocalíptica.
Los noticieros de todo el mundo documentan esta destrucción como “un acto natural”.
La culpa próxima es de aquellos que provocaron los fuegos en las zonas silvestres, tal vez en algún momento sean capturados, acusados y encontrados culpables de provocar estos incendios. Esto también será noticia de primera plana.
Pero las causas últimas, es decir las lluvias intensas y las sequía más intensas y prolongadas en la región, así como la constancia de vulnerabilidad humana a incendios bajo estas condiciones, el incremento en temporalidad y fuerza de los vientos de Santa Ana tienen otra razón: el cambio climático global.
Se trata de causas apenas cuestionadas en los medios y gobiernos, pero que debemos enfrentar y plantarse de frente a los culpables.
Estamos en el siglo XXI + 1/4 y no hemos hecho lo suficiente para remediar la situación.
* Horacio de la Cueva Salcedo es doctor en Filosofía (Zoología) por la University of British Columbia, Canadá. Es también investigador titular del Departamento de Biología de la Conservación en el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (Cicese). Especialista en biomecánica, conservación de especies y ecosistemas. Asimismo, es divulgador de la ciencia y colaborador de 4V.
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