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MUSA VERDE: Basso Continuo; la maravilla bioacústica de la Naturaleza (Videos)

Foto del escritor: 4 Vientos4 Vientos

Estos días, mientras camino entre el río Papaloapan y el Golfo de México buscando, observando, escuchando y registrando a las aves que allí habitan o que migran al lugar durante el invierno, presto atención al ambiente acústico que conlleva su contemplación. 


 

Horacio de la Cueva* / Edición: 4 Vientos


 

 (Imagen: Shutterstock).
(Imagen: Shutterstock).

Escucharlas me puso a pensar si en el mundo hay un acompañamiento natural de sonido perceptible en el ambiente acústico.


Y es que en los sonidos de las aves hay muchos otros estímulos a los que debemos prestar atención. Por eso, y por conveniencia, en este escrito ignoraré las vistas, las texturas y los olores naturales de estos animales para concentrarme en los sonidos que emiten.


Trabajo con un equipo de otros cuatro biólogos y un oceanólogo para conocer cuántas especies de animales vertebrados terrestres hay en la zona de estudio.


Me concentro en las aves usando las herramientas típicas y las novedosas: además de los binoculares, libros-guías de aves, libretas para anotar avistamientos y las condiciones ambientales e incidentes, ahora también los investigadores contamos con programas que nos permiten identificar a las aves por sus “llamados”.


 El teléfono celular “escucha” los cantos e identifica a la especie de ave probable.


Para obtener esta identificación, el Programa Merlin utiliza una base de datos de audio que nos permite comparar los sonidos registrados; por eso, la forma en que identifica a las aves depende de la región en la que se haga el registro.


Una vez identificado el canto, Merlin indica cuál es la especie más probable que emitió el sonido. La experiencia y el juicio de quien observa y escucha a las aves utilizando el programa es quien decide si se trata o no de la especie identificada por la herramienta, que aun así es solo una guía, no una panacea.


 

Video en Youtube: Canal de Canto de Pássaros.


 

Por otra parte, Merlin, a la vez que registra los sonidos, también crea un sonograma para cada sesión de “escucha”.


Los sonogramas son representaciones gráficas de los sonidos que registra. La parte horizontal de la gráfica representa el tiempo y se va extendiendo a lo largo de la grabación. En la parte vertical se representan las frecuencias e intensidades escuchadas.


Las frecuencias bajas están en la parte inferior y conforme aumenta esta se registra en las partes más altas de la gráfica. Así, entre más intenso sea el sonido más oscuras son las líneas y manchas del registro.


Con el sonograma se pueden ver los cambios de intensidad y frecuencia de los sonidos registrados, lo cual también permite identificar a las aves.


¿Qué oigo mientras me paro a escuchar aves o voy caminando? Empiezo por el sonido de fondo, un “basso continuo” natural. Me explico: en la música barroca el basso continuo es un acompañamiento permanente que provee armonía a la obra.


El basso continuo está compuesto por notas bajas proveídas por un instrumento o un grupo de instrumentos, como la viola de gamba, y una progresión de acordes aportada que en esa época por el clavecín y otros instrumentos musicales.


No espero encontrar ni la armonía que suministra un instrumento de registro bajo ni una progresión de acordes; más bien me encuentro con un acompañamiento natural continuo a mi alrededor el cual proviene de las olas del Golfo de México y sus "nortes", el viento ligero y las brisas, la lluvia, los diferentes grillos y otros insectos diurnos / nocturnos y, entre las aves, tres especies de palomas.


 

Video en Youtube: Canal Sonidos de Pájaros.


 

En algún momento pude agregar un búho cornudo en lo profundo de una cañada. Se trató de un basso continuo que hizo más interesante, agradable y viva mi jornada de trabajo.


La música la aprovisionaron todas las otras aves grandes y pequeñas, canoras o rapaces, comunes o raras, con sus llamados y cantos suaves o fuertes. Igualmente, las cuijas o gecos y los tapacaminos que se integraban al caer la noche.


También los mugidos ocasionales de las vacas y el ruido lejano de la carretera que desentonan en el contexto más natural.


No hay silencio en la naturaleza. Si hubiera silencio éste sería de una naturaleza muerta, pero la naturaleza, toda ella, está llena de vida y sonidos: siempre hay algo o alguien que los genera. Es inevitable. Y todas las acciones que ella crea hacen vibrar el aire o el agua, transmitiendo sonidos.


John Cage, compositor norteamericano del siglo XX quien inventó la música indeterminada, declaró que no había silencio. Incluso en una cámara anecoica —que absorbe todos los sonidos—es posible escuchar al corazón y al sistema nervioso.


Pero precisemos. El silencio no existe en el planeta, aunque sí se da en el vacío.


Los sonidos naturales, la música de la naturaleza, nos inspiran a todos en circunstancias diferentes. Debemos conservar esa riqueza para dar perpetuidad al sentido y propósito de nuestras vidas.


 

* Horacio de la Cueva Salcedo es doctor en Filosofía (Zoología) por la University of British Columbia, Canadá. Es también investigador titular del Departamento de Biología de la Conservación en el Cicese. Especialista en Biomecánica, conservación de Especies y Ecosistemas, Asimismo, es divulgador de la Ciencia y colaborador de 4V.

 
 
 

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