La zarzamora en México bajo amenazas: plaga de hongos patógenos e indolencia gubernamental
- Javier Cruz

- hace 4 días
- 6 Min. de lectura
Aunque para el gobierno federal mexicano la producción de zarzamora es considerada una de las actividades agrícolas más importantes que impulsan la economía del país, debido al alto volumen de producción anual, su gran demanda mundial y la contratación de mano de obra económica, así como por sus ganancias anuales promedio de 550 millones de dólares, las más altas del país en al menos siete años, se ha hecho poco para evitar las significativas pérdidas económicas causadas principalmente por hongos patógenos que infectan las plantas en cultivo o contaminan los frutos en la etapa postcosecha.
Javier Cruz / 4 Vientos
Este nuevo ejemplo de la apatía tradicional del sector oficial para enfrentar problemas similares en casi todos los sectores productivos del país ha dado lugar a la investigación que Erisneida Campos, estudiante del Doctorado en Ciencias de la Vida, lleva a cabo en el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior (CICESE).
La investigadora busca comprender cómo el hongo Fusarium oxysporum f. sp. mori es responsable de la marchitez en los cultivos de zarzamora en el país, además de su notable resistencia y persistencia frente a los fungicidas.
La presencia de esta plaga es conocida por el gobierno federal desde al menos 2011.
En ese año, el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), organismo público descentralizado dependiente de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER), identificó al Fusarium oxysporum como una de las mayores amenazas para los cultivos de berries.
Específicamente, el instituto reconoció que “la marchitez de la zarzamora ha devastado vastas superficies, hasta dos mil 500 hectáreas, solo en estados clave como Michoacán”, entidad que concentra el 99.7% de la oferta nacional.
Asimismo, afirmó que la presencia del hongo “puede reducir considerablemente la calidad de los frutos y su rendimiento”, situación que también se manifiesta en Jalisco, Baja California, Sinaloa y Colima, los otros estados que integran el “top five” de la producción de la frutilla en México.
En el caso de Baja California, detalló el INIFAP, la plaga crecía de manera “destacada” y “peligrosa” en su producción de berries, de la cual el 4.6% correspondía a zarzamora, con dos mil 692 toneladas recolectadas en 2025.
El 14 de mayo de 2024, la Secretaría federal de Agricultura, en un informe titulado “Nuestra Riqueza: La Zarzamora”, por ser un fruto “con gran capacidad antioxidante debido a su alto contenido de antocianinas y fenoles, además de vitaminas y minerales, clasificado como un alimento funcional” para la humanidad, y “#OrgulloDeMéxico”, reveló que:

A.- México es el principal productor de zarzamora a nivel mundial, con una producción que alcanzó las 222,608 toneladas en 2022, un 5.3% superior al año anterior, en una superficie de 10,208 hectáreas.
B.- Estados Unidos es el principal destino de las exportaciones mexicanas de zarzamora, seguido por países de Europa, Asia y Oriente Medio.
C.- Las principales entidades productoras fueron Michoacán, con 205,033 toneladas; Jalisco, con 12,456; y Baja California, con dos mil 463.
En estas regiones el cultivo de zarzamora, asegura el documento, “beneficia la economía local al crear empleos y contribuir a la exportación”; además, la creciente demanda y el valor en los mercados “aseguran ingresos significativos para los productores”.
D.- Asimismo, para la SADER, el cultivo de zarzamora “fomenta prácticas agrícolas sostenibles, como el manejo eficiente del agua y el uso de métodos orgánicos de control de plagas”.
Esta visión optimista no se refleja en Baja California.
El monopolio que operan las transnacionales estadounidenses “Driscoll’s” y “BerryMex” no solo ha agotado los mantos freáticos del valle de San Quintín, donde se estableció el centro noroeste de producción de fresas, arándanos y moras, sino que también, desde 2015, ha impulsado la construcción, con fondos públicos, de una planta desaladora de agua con capacidad de 500 litros por segundo para abrir tres mil hectáreas más de cultivo de frutillas para el mercado asiático.
E.- Luego de recordar que las zarzamoras forman parte de las berries, “frutillas estrella en materia de exportación mundial”, la dependencia federal informó que, al concluir 2024, “México cuenta con un registro de 117 variedades de zarzamora, fruto del trabajo de obtentores de ocho países”.
Finalmente, el documento afirma con presunción que el INIFAP “lidera proyectos de investigación para mejorar la calidad genética y la productividad de las plantas de zarzamora, garantizando un futuro próspero para los productores”.

Así, el Instituto dice haber impulsado la formación de un Grupo Interinstitucional y Multidisciplinario con el propósito de identificar y abordar las principales problemáticas de la cadena productiva de la zarzamora.
De acuerdo con el comunicado, la tarea del grupo especial abarca desde el combate de enfermedades como la "marchitez y secadera de plantas", causada por el hongo Fusarium oxysporum, hasta la implementación de prácticas agrícolas sostenibles.
“Este esfuerzo conjunto tiene como objetivo principal elevar la productividad y calidad de los huertos de zarzamora en México”.
En el mundo real, el 26 de diciembre de 2024, Humberto Jiménez Solís, entonces presidente municipal de Los Reyes, Michoacán, principal núcleo productor de zarzamora en México al abastecer el 46% del mercado nacional, denunció que, a esa fecha, el hongo Fusarium había dañado el 40% de la producción generada en la región.
En declaraciones al diario “Cambio de Michoacán”, el edil afirmó que 400 productores del municipio, que representaban el 30% de los sembradores de la fruta en dos mil hectáreas de Los Reyes, sufrieron “enormes pérdidas, incluso patrimoniales”, porque nadie en el gobierno los defendió, apoyó o asesoró para enfrentar al hongo, presente en sus terrenos desde 2011 y 2012.
“Hemos invitado a las autoridades municipales, estatales y federales a que nos den principal atención ya que el Fusarium ha dañado el 40% de las áreas productivas. No hemos recibido apoyo al 100%, por lo que ha mermado mucho la economía en la región”, manifestó.
Ante este panorama, la estudiante del Doctorado en Ciencias de la Vida del CICESE, en su “Estudio de los mecanismos involucrados en la resistencia de F. oxysporum f. sp. mori a los fungicidas”, se preguntó: ¿cómo es que el hongo se vuelve resistente a los fungicidas?
En su investigación, publicada en la gaceta de divulgación del CICESE, Campos Jiménez aborda el problema desde un modelo de adaptación experimental a corto plazo; es decir, simula en el laboratorio lo que ocurre en el campo cuando el hongo es expuesto de manera repetida a fungicidas, particularmente aquellos que actúan sobre la respiración celular.
Estableció que estos compuestos, diseñados para inhibir el crecimiento del patógeno al interferir con procesos esenciales en sus mitocondrias, han sido durante años una herramienta clave en el control de enfermedades agrícolas; sin embargo, su efectividad se ha visto comprometida por la aparición de cepas resistentes, como es el caso del Fusarium oxysporum f. sp. mori.
“Los primeros resultados muestran que la exposición progresiva al fungicida con incrementos de la concentración causa que el hongo no solo desarrolle resistencia, sino que experimente cambios en algunas de sus características”, destacó la publicación especializada.




Comentarios