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El fracking "verde", experimental y de alto costo. Inviable y limita alternancia energética sustentable

  • Foto del escritor: Javier Cruz
    Javier Cruz
  • hace 2 días
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: hace 12 horas


A principios de abril de 2026, el gobierno de México propuso una revisión científica de nuevas tecnologías de fracking de gas para evaluar su viabilidad en el territorio nacional.


Javier Cruz / 4 Vientos



Video en el canal de 4 Vientos en Youtube

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo expresó que su gobierno busca diferenciar estas técnicas del "fracking tradicional" debido a su menor impacto en los recursos hídricos y su capacidad para fortalecer la soberanía energética con menores daños ambientales.


No obstante, organizaciones civiles como la Alianza Mexicana contra el Fracking, así como expertos del Instituto de Ingeniería y del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM, han indicado en diversos estudios publicados en la Gaceta universitaria desde 2018, que mantienen reservas.


Destacan que, incluso con tecnología avanzada, muchas de estas técnicas, aún en etapa experimental y presumiblemente costosas en su implementación, presentan riesgos significativos de contaminación de acuíferos y emisiones de metano, que siguen siendo "preocupaciones críticas".


De acuerdo con una investigación de hemeroteca digital realizada por 4 Vientos, los estudios científicos recientes y las revisiones tecnológicas identifican diversas innovaciones diseñadas para mitigar los impactos negativos del fracking tradicional.


Aunque muchos investigadores advierten que los riesgos ambientales son inherentes a la técnica, se han desarrollado métodos que buscan reducir el consumo de agua, eliminar químicos tóxicos y controlar las emisiones de metano.




Las principales innovaciones identificadas en estudios y proyectos de investigación incluyen al menos cinco propuestas en etapa experimental.


La primera es la Fracturación con Gas (Nitrógeno o CO2). Los resultados comparativos muestran que el uso de gases como nitrógeno o dióxido de carbono (CO2) puede ser más eficiente que el agua en ciertos yacimientos de carbón o esquisto. Estas técnicas eliminan el uso masivo de agua y, en el caso del CO2, ofrecen el potencial de almacenamiento de carbono.


La segunda es la Perforación por Descarga Eléctrica de Plasma, que investiga el uso de pulsos eléctricos para generar fracturas, lo que podría reducir significativamente la necesidad de fluidos de perforación y agua, minimizando la huella ambiental en el sitio.


La tercera técnica utiliza Fluidos de Fracturación "Verdes". Se trata de la investigación sobre el uso de fibras degradables y partículas para el taponamiento temporal, que sustituyen a los aditivos químicos persistentes. Estos materiales se degradan naturalmente, reduciendo la toxicidad del flujo de retorno.


La cuarta consiste en el uso de Energía Solar y Monitoreo en Tiempo Real, que busca sustituir las bombas de inyección impulsadas por gas por bombas alimentadas con energía solar. Asimismo, propone el uso de cámaras infrarrojas y sensores inteligentes para detectar y detener fugas de metano de manera inmediata.


Finalmente, se desarrolla el Modelado Multicapa y las Redes Neuronales, que consiste en el uso de Inteligencia Artificial para mapear el subsuelo, permitiendo identificar áreas menos susceptibles a cambios tectónicos y así reducir el riesgo de sismicidad inducida.



Instalación experimental de fractura hídrica con nitrógeno en fase gas. Se utiliza para formaciones de lutitas frágiles y sensibles al agua ya que evita el hinchamiento de la arcilla que causarían los tratamientos con base acuosa. Por este motivo, los tratamientos con nitrógeno dicen conseguir "los mejores resultados" en formaciones de esquisto quebradizas que tienen fracturas naturales y permanecen autopropulsadas una vez que se completa el bombeo a presión. La técnica experimental afirma que, debido a la baja densidad del nitrógeno, las principales aplicaciones de los tratamientos con este gas son formaciones no convencionales, como metano en lecho de carbón, arenas compactas y formaciones de esquisto bituminoso (Imagen: empresa Carburos Metálicos, del Grupo estadounidense Air Products).
Instalación experimental de fractura hídrica con nitrógeno en fase gas. Se utiliza para formaciones de lutitas frágiles y sensibles al agua ya que evita el hinchamiento de la arcilla que causarían los tratamientos con base acuosa. Por este motivo, los tratamientos con nitrógeno dicen conseguir "los mejores resultados" en formaciones de esquisto quebradizas que tienen fracturas naturales y permanecen autopropulsadas una vez que se completa el bombeo a presión. La técnica experimental afirma que, debido a la baja densidad del nitrógeno, las principales aplicaciones de los tratamientos con este gas son formaciones no convencionales, como metano en lecho de carbón, arenas compactas y formaciones de esquisto bituminoso (Imagen: empresa Carburos Metálicos, del Grupo estadounidense Air Products).

Es importante señalar que entre 2018 y 2020, el doctor Saúl Arciniega Esparza, del Departamento de Ingeniería Hidráulica del Instituto de Ingeniería de la UNAM, encabezó un equipo de investigadores universitarios que evaluó los impactos del fracking en los recursos hídricos y ambientales en el norte de México, donde la presidenta Sheinbaum busca implementar el uso de la fracturación hídrica "sustentable".


Sus conclusiones siguen siendo relevantes, dado el nuevo escenario energético que el gobierno federal mexicano desea implementar ante la alta dependencia del país en el suministro de gas, que alcanza hasta el 90 por ciento de su consumo anual, proveniente de Estados Unidos.


Considerando que la región norte de México está catalogada como una zona árida-semiárida con grave insolvencia física de agua, es decir, no existe el recurso hídrico suficiente para satisfacer las demandas de los ecosistemas junto con las humanas, el estudio estableció que la disminución en la disponibilidad de agua, junto con las sequías en ese territorio, implica que "las zonas áridas pueden comprometer la capacidad de abastecer a una región y sus actividades económicas, ya que no será solo la demanda para riego, uso municipal y poblacional; ahora también estaría el fracking".


De manera contundente, afirmó que el fracking en México representa un alto riesgo de contaminación irreversible de acuíferos y un consumo insostenible de agua, de entre 9 a 29 millones de litros por pozo, lo que provocaría estrés hídrico extremo, especialmente en el norte del país, así como fuga de metano, la liberación de otros gases de efecto invernadero y el riesgo de inducir actividad sísmica.


Igualmente, el alto consumo de agua sin posibilidad de reutilización generaría contaminación severa de aguas subterráneas y superficiales con productos químicos tóxicos, aumentando al 40 por ciento los riesgos de fugas tóxicas en los pozos de fracturación.


Estos impactos negativos se observaron en la mayoría de los al menos 924 pozos que hasta 2018 Petróleos Mexicanos (PEMEX) utilizó bajo la técnica de fracturación que, hasta ese año, y aún en 2026, no estaba regulada por los poderes legislativo y ejecutivo del país.





Otro científico de la UNAM, Alejandro Bezanilla Morlot, académico del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM, reveló que otros efectos negativos del fracking son la generación de contaminación acústica cerca de los sitios de extracción y la promoción del uso de gas natural en lugar de fuentes renovables de energía.


Mencionó que los defensores del fracking señalan que brinda acceso a nuevos depósitos de petróleo y gas natural, reduce los precios de ambos recursos y mejora la calidad del aire.


También argumentan que promueve el uso de gas natural en lugar del carbón y el petróleo, reduce las importaciones de petróleo y genera capital y un gran número de empleos.


"Sin embargo, muchos habremos fallecido y el clima estará más dañado antes de ver algún beneficio neto de pasar del carbón al gas natural. Recordemos que pequeñas emisiones de metano tienen una gran influencia y que el abaratamiento del gas natural ha desplazado a otras fuentes de energía como la nuclear y renovables".

Finalmente, el especialista señaló que muchos han llamado al gas natural un “puente” hacia una economía libre de carbono; no obstante, se puede comprobar con mediciones que las emisiones de metano son mucho mayores a las estimadas.



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