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DESDE LA IZQUIERDA: La cultura del disfraz y el disimulo

  • Foto del escritor: 4 Vientos
    4 Vientos
  • 14 feb
  • 3 Min. de lectura

En “El libro de los abrazos”, el escritor uruguayo Eduardo Galeano habla del aprendizaje que el disimulo ha procreado en una parte importante de la humanidad.

 

 

Jesús Sosa Castro* / Edición: 4 Vientos


 

Los rostros del oportunismo y el disimulo (Imagen: Pexeles).
Los rostros del oportunismo y el disimulo (Imagen: Pexeles).
 

El también periodista y uno de los escritores más influyentes de la izquierda latinoamericana con libros como Las venas abiertas de América Latina” (1971) y “Memoria del fuego” (1986), traducidos a veinte idiomas, nos dice:



“Se considera inteligente a quien no lo es. Muchos líderes se conducen con falsedades. Para hacerse rico se lleva una doble contabilidad. Hay una moral para decir y otra para hacer. La moral para ser, se llama realismo. La ley de la realidad es la ley del poder. Para que la realidad no sea irreal, nos dicen los que mandan, tiene que ser inmoral” (1).



¿Nota usted algún parecido con el PRIAN?


Es corriente decir que muchos de los políticos mexicanos son como los reptiles: cambian de piel según los tiempos y las circunstancias.


Durante el neoliberalismo, los políticos decían que hacían leyes para beneficiar a los ciudadanos, pero en realidad le afectaban sus derechos.


Se portaban como pavorreales y eran ignorantes y corruptos.


 


"Quizá sea el momento de cambiar, de soltar, de mandar todo a la mierda y volver a empezar. Quizá sea el momento de sacarle un sol a esta tormenta, de reírse sin parar, de volar sin tropezar. Quizá sea el momento de encontrarnos, de abrirnos los ojos y largarnos a soñar": Eduardo Galeano (Imagen: Literland).
"Quizá sea el momento de cambiar, de soltar, de mandar todo a la mierda y volver a empezar. Quizá sea el momento de sacarle un sol a esta tormenta, de reírse sin parar, de volar sin tropezar. Quizá sea el momento de encontrarnos, de abrirnos los ojos y largarnos a soñar": Eduardo Galeano (Imagen: Literland).
 

Entregaban nuestros recursos naturales a privados y a extranjeros, y decían que era para bien del país.


Son traidores a la Patria, pero afirman que lo que hacen es por patriotismo cuando su moral es la inmoralidad.


¿No son estos principios violatorios de la ética y de la honorabilidad, los que impulsan los opositores que chapotean en las viejas prácticas, asquean a la gente y convierten a la política en una caricatura?


Construir una sociedad diferente requiere de ideales y de ideas, de trabajo, de organización.



Entre aquellos ideales valen los que en 1942 planteó Palmiro Togliati al señalar que, “en la política, se contiene la filosofía de cada persona porque en ella está la sustancia de la historia. Para el individuo que ha alcanzado la conciencia crítica de la realidad y sabe la tarea que le espera en la lucha para transformarla, está toda la sustancia de su vida moral” (2).



En los políticos que medran con su cuestionable quehacer, hay una gruesa costra de inconsecuencias y desvíos. En su reprobable labor están las partes visibles de sus miserias humanas, sus deformaciones, los genes de su doble lenguaje y una enorme contradicción entre sus dichos y sus hechos.


 

Los mexicanos borran de su memoria a políticos y partidos corruptos (Imagen en La Izquierda Diario).
Los mexicanos borran de su memoria a políticos y partidos corruptos (Imagen en La Izquierda Diario).
 

En la Revista Veredas, de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), se habla de la crisis de los partidos políticos.



“Desde el 2008 –dice-, el 71.1 % de los ciudadanos les había retirado su confianza y sólo el 28.9 % los seguía considerando ‘necesarios’. Las propias dirigencias aceptaban entonces que se había erosionado su credibilidad y sus convocatorias políticas” (3).



Diecisiete años después han desaparecido los partidos políticos Encuentro Solidario, Redes Sociales Progresistas, Fuerza por México, Encuentro Social y el de la Revolución Democrática (PRD); además, haciendo cola están MC, PRI y el PAN.


Todos llevan en su haber el desprecio de la inmensa mayoría del pueblo


Si Morena no aprende de estas lamentables historias, si sigue pasiva, hablando un doble lenguaje, si se siguen imponiendo decisiones y se hace a un lado el debate, la democracia y la participación, no se culpe a los ciudadanos de la flojedad en el cumplimiento de las tareas.


Porque con esa línea de conducta el partido solo hace crecer el desencanto popular y el de la misma militancia.



 


(1) En El Libro de los Abrazos, Eduardo Galeano hace sátira política de A. Rankin.

(2) Ensayos marxistas sobre historia y política. Adolfo Sánchez Vázquez.

(3) Veredas. Revista del Pensamiento Sociológico, Universidad Autónoma Metropolitana.



 


* Jesús Sosa Castro es activista social en la Ciudad de México. Articulista y colaborador en diversos medios de comunicación impresos y digitales. Fue miembro del Partido Comunista Mexicano y de todas las organizaciones político-electorales que de él se desprendieron

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