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Abejas nativas de BC en riesgo por efecto del cambio climático en incendios forestales

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    4 Vientos
  • 16 feb
  • 5 Min. de lectura

Por las condiciones en que se dan los incendios forestales en Baja California, dimensionalmente dejan una pequeña huella cuadricular de afectación en los terrenos semiáridos de la entidad, en comparación con los grandes daños que provocan los siniestros masivos en California; pero esto cambiará drásticamente con el cambio climático y afectarán a las comunidades locales de flora y fauna, especialmente a las abejas.

 

 

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El 100 por ciento de la producción de miel obtenida en todo el Estado se vendió regionalmente para abastecer la demanda de la industria restaurantera y los negocios dedicados a la elaboración de productos alimenticios para niños y otros, y a la fabricación de diversos productos cosméticos como cremas y jabones (Imagen: Cortesía gobierno BC).


 

Ello está implícito en un estudio hecho por investigadores mexicanos del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE). El documento recientemente se publicó en la revista Ecological Entomology bajo título “El fuego favorece a la comunidad de abejas nativas en un ecosistema semiárido”.


En el escrito, Alejandra Castañeda González, doctora en Ciencias de la Vida del CICESE, y Mario Salazar Ceseña, técnico del Departamento de Biología de la Conservación de la misma institución, manifestaron que, ante la expectativa de que la intensidad, el tamaño y la frecuencia de los incendios forestales aumenten a consecuencia del calentamiento global, se anticipa la alteración de la dinámica de la comunidad de abejas bajacalifornianas.


En un comunicado del CICESE, el grupo de investigación advirtió:


 

“Sugerimos que tales alteraciones del régimen de incendios podrían afectar negativamente a las comunidades de abejas al reducir la heterogeneidad del paisaje y disminuir los recursos de hábitat adecuados para las abejas”.


 

De momento, concluyeron en su investigación, la mecánica natural de los incendios en Baja California, la distribución de los mismos en la entidad y los “parches” de afectación que dejan, propicia que el fuego beneficie a las seis familias de abejas bajo estudio; Andrenidae, Apidae, Colletidae, Halictidae, Megachilidae y Melittidae.


En un comunicado del área de difusión del CICESE, se documenta cómo la investigación desarrollada por especialistas y una estudiante de doctorado del Departamento de Biología de la Conservación del Centro de Investigación, reveló cómo inciden los incendios forestales en las comunidades de abejas que habitan en Ensenada.


Primero identifica los tres sitios seleccionados por el equipo para hacer el estudio -Valle de Guadalupe, Libramiento Ensenada y el Ejido Piedras Gordas-, definidos en primera instancia a partir de los registros de ocurrencia de incendios de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) y la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO).


De acuerdo con Alejandra Castañeda, el grupo, luego de revisar la información de estas dependencias gubernamentales, visitaron los sitios para verificar que fueran accesibles y seguros, que no tuvieran actividad agrícola o desarrollos urbanos y —especialmente— que tuvieran vegetación nativa.


 

Se confirma que el fuego originado por incendios forestales favorece a la comunidad de abejas nativas en el ecosistema semiárido de Baja California (Imagen: Humberto Romero / CICESE).


 

Procedieron a clasificar los incendios según su antigüedad: de uno a cinco años como recientes, de 15 a 25 años como intermedios y de más de 30 años como maduros.


Con la colaboración de Mario Salazar los investigadores registraron y categorizaron las distintas especies de plantas.

 

“Nos enfocamos en caracterizar la vegetación, identificar las plantas a nivel de especie, categorizarlas en qué forma de crecimiento tienen, si eran arbustos o hierbas, plantas perennes, etcétera”.

(Alejandra Castañeda González).

 

Y para colectar ejemplares de abejas utilizaron dos técnicas: el uso de una red entomológica con la que las atrapaban, después las colocaban en un frasco y registraban en qué planta fue colectada.


La otra fue con trampas elaboradas con recipientes de plástico de medio litro que Castañeda pintó de amarillo, azul y blanco, los cuales contenían propilenglicol, un compuesto líquido que no tiene color ni olor y conserva a los especímenes evitando que se descompongan rápidamente.


Las colectas se hicieron en la primavera -entre abril y mayo de 2021, y en el mismo periodo de 2022- porque es la temporada en que la región explota en floración y las abejas emergen de sus nidos por lo que hay una mayor abundancia y riqueza de especies.


Al finalizar los muestreos, el equipo había colectado cuatro mil 383 abejas, de las cuales 105 fueron atrapadas con trampas y 38 más con la red entomológica.


Todas ellas correspondían a las seis familias referidas anteriormente.


 

A principios de 2023, en Baja California existían 275 apicultores con registro que producían anualmente 229 toneladas de miel. Esto en 18 mil colmenas con una producción individual promedio de 17 kilos a razón, también en media, de 220 pesos. El 95% de las colmenas existentes estaban tecnificadas y el consumo de la producción eras totalmente regional (Imagen: Cortesía).
A principios de 2023, en Baja California existían 275 apicultores con registro que producían anualmente 229 toneladas de miel. Esto en 18 mil colmenas con una producción individual promedio de 17 kilos a razón, también en media, de 220 pesos. El 95% de las colmenas existentes estaban tecnificadas y el consumo de la producción eras totalmente regional (Imagen: Cortesía).
 

Una vez hecha la colecta e identificación, los investigadores organizaron y analizaron la información para determinar la influencia de los incendios en la abundancia y diversidad de la vegetación y de las comunidades de abejas.


Así, tomando en cuenta la antigüedad de cada incendio, concluyeron que “las parcelas recientemente quemadas albergan más abejas que las siguientes etapas, especialmente durante los primeros tres años después del incendio”.


Igualmente destacan que el aumento en el número de abejas sugiere la recolonización de las zonas, ya sea por recolectoras, sobrevivientes o nuevos inmigrantes que podrían explotar los recursos.


Castañeda resalto que los incendios forestales en Baja California no se deben observar como un evento local, sino como sucesos que ocurren a nivel de paisaje, lo que produce “parches de quemazones” con distintas antigüedades y que son pequeños, aislados y con una composición de plantas distintas.

 

“Justamente esto que lo podemos ver como un mosaico de parches que varían en edades, es lo que permite que haya una mayor diversidad de especies, contrario a los incendios intensos que están ocurriendo en California, que son incendios masivos”.

(Alejandra Castañeda González).

 

La especialista termina diciendo que la presencia de abejas, que además no necesariamente implica diversidad de especies, no solo se atribuye a la ocurrencia de un incendio sino también a factores como la disponibilidad de plantas y de sitios para resguardo y anidación.


Por eso invitó a ciudadanos, gobiernos y entidades con interés y presencia apícola, a dar toda la atención y cuidado necesario para salvaguardar el hábitat de estos insectos voladores en Baja California, y protegerlo ante el evidente efecto que en la región transfronteriza tiene el cambio climático.


 

Trabajo de campo en un suelo afectado por un incendio forestal en el municipio de Ensenada (Imagen: Alejandra González / CICESE).
Trabajo de campo en un suelo afectado por un incendio forestal en el municipio de Ensenada (Imagen: Alejandra González / CICESE).
 


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