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Weegee: El Ojo Crítico del Glamour y la Decadencia de Nueva York

  • Foto del escritor: 4 Vientos
    4 Vientos
  • hace 4 días
  • 5 min de lectura

“Cuando empieces a sentir un vínculo entre ti y las personas que retratas, cuando rías y llores con sus risas y lágrimas, eso significa que estás en el camino correcto”.

Arthur Felling, Weegee.



Weegee fue un fotógrafo extraordinario que se hizo famoso por capturar el vibrante y peligroso mundo del crimen en Nueva York durante las décadas de los treinta y cuarenta del siglo pasado.


Fotonistas* / Edición: 4 Vientos



Autoretrato de Arthur Felling, alias Weegee, en fotonistas.com
Autoretrato de Arthur Felling, alias Weegee, en fotonistas.com

Escucha el podcast con el resumen de la historia:




Las fotografías de Arthur Fellig, su verdadero nombre, son sórdidas y decadentes, pero también profundamente humanas y, de una manera única, divertidas. Sin pensarlo demasiado, se convirtió en uno de los pioneros de la fotografía social, ayudando a definir un género que fotógrafas como Diane Arbus llevarían a nuevas alturas.


El cinismo y la irreverencia fueron las marcas distintivas de la personalidad y la obra de Weegee, un artista que comenzó desde cero e influyó en la definición moderna de la fotografía policial y, si se quiere, en la cultura del paparazzi y el amarillismo, gracias al protagonismo que dio en sus imágenes a peleas, accidentes y asesinatos.


Sin embargo, como todo gran maestro, ofreció mucho más que simple morbo e insensibilidad, aunque a primera vista pudiera parecer lo contrario.


Weegee nació como Ascher Fellig en Austria en 1899, específicamente en Złoczów, lo que hoy es Zolochiv, Ucrania.


Provenía de una familia empobrecida de la que se sabe poco. La vida comenzó a sonreírle a Ascher cuando emigró a Estados Unidos en 1909, aunque por errores legales su nombre fue cambiado a Usher durante el viaje.


Siendo un niño de apenas diez años, tuvo que abandonar los estudios y trabajar, como lo hacían todos los miembros de su familia. Pronto su nombre cambiaría nuevamente, pero esta vez de forma voluntaria y definitiva: eligió "Arthur" porque sonaba más norteamericano.


En algún momento de 1911, un fotógrafo callejero retrató al joven Arthur. El resultado lo fascinó inmediatamente y quedó cautivado por la fotografía, arte plástico al cual se dedicó por completo cuando cumplió 36 años, y lo hizo de una manera verdaderamente única.


Por aquellos días, Nueva York era una gran ciudad, pero sumida en la violencia. La mafia, los robos e ilegalidades en general eran escenarios frecuentes en las noches neoyorquinas de las zonas de clase baja, donde vivía Arthur.


Entonces, como el emprendedor que era, vio una oportunidad: ¡Fotografiar todos esos crímenes antes que nadie! Estar allí incluso antes que la policía. Para ello, se instalaba en las estaciones de policía y los seguía a donde fueran en cuanto recibían llamadas del 911 o cuando alguien llegaba a informar sobre la última emergencia.


Pronto, el austriaco demostró ser un excelente socializador y se ganó la confianza de la policía, lo suficiente como para que le permitieran ser el único civil con una radio que contenía la frecuencia policial. Además, pudo instalar la radio en su propio estudio y en su automóvil.



Todas las imágenes de Weegee en el portal fotonistas.com



Curiosamente, Weegee ni siquiera tenía licencia para conducir, por lo que durante un tiempo contrató a un adolescente para que condujera por él.


Con las fotos listas, rápidamente llamaba a las puertas de periódicos y revistas para venderlas: del PM Weekly, The Washington Post, The Sun e incluso Daily News. Luego, en los cuarenta, recibiría encargos hasta de Vogue y Life.


Pero en sus inicios, PM fue el medio que le ofreció total libertad creativa, permitiéndole expandir su portafolio a otro tipo de fotos que no fueran de crímenes y asesinatos, sino más bien de la vida cotidiana de clase baja y sus dificultades.


Eran los tiempos de la Gran Depresión y los medios preferían enfocarse en chismes y noticias que solo interesaban a personas más privilegiadas.


PM nació como una alternativa progresista interesada en visibilizar la vida de la población menos apreciada, por lo que Weegee, con sus imágenes de los oprimidos —niños pobres, personas racializadas e individuos sin techo— encajaba perfectamente.


Es entonces, en el lejano 1938, que su apodo se transforma en Weegee, una interpretación fonética errónea en inglés de la palabra Ouija.


La leyenda, alimentada por el propio autor, era que se trataba de un hombre que vaticinaba las desgracias, como se cree que sucede con la famosa tabla. No contento con el apodo a secas, reafirmó su orgullo descarado e intensa autoestima firmando sus fotos con la insignia "Weegee, The Famous".


Años después, Nueva York se estaba pacificando y, por lo tanto, las escenas de violencia estaban quedando en el pasado. Para los años cincuenta, era una renovada Gran Manzana.


Motivado por esta crisis para su marca y por su sueño de ser actor, Weegee se mudó a Los Ángeles a probar suerte en Hollywood en 1947. Llegó a ser extra en algunas filmaciones y se convirtió en consultor para una variedad de cintas. Su ilusión no duró mucho: volvió a Nueva York en 1952 y bautizó la cuna del entretenimiento como "La tierra de los zombis".


Por lo mismo, en los años cincuenta, pasó su enfoque a la experimentación a través de cortos, fotografías panorámicas, distorsiones fotográficas y dobles exposiciones, coqueteando así con el surrealismo.



Todas las imágenes de Weegee en el portal fotonistas.com



Sus famosas imágenes distorsionadas incluyen los rostros más o menos reconocibles de personalidades como Charles Chaplin, Marilyn Monroe, Andy Warhol, Judy Garland, Pablo Picasso, John F. Kennedy, Mao Zedong y Richard Nixon.


Weegee siempre mostró un sesgo a favor de las clases desfavorecidas, ya que se nota mayor compasión en los retratos de este grupo que en el opuesto, en quienes solía mostrarse más burlesco, satírico e irrespetuoso. Esto se ve en las distorsiones y en su célebre foto "The Critic", por ejemplo, en la que retrató a dos mujeres ricas al tiempo que una pobre mujer borracha, amiga del fotógrafo, se entromete en el extremo derecho del encuadre.


En sus dos últimas décadas de vida, Weegee viajó por toda Europa, incursionó en la fotografía de desnudo y de fenómenos, al tiempo que no paraba de dar conferencias sobre sus pasiones.


Las fotografías de Weegee tienen esta magia: una vez que las miras, no paras de notar nuevos detalles. En resumen, la fórmula del éxito y sello del autor se resume a:


1.- Originalidad: Fotografiar el lado oscuro de la Gran Manzana. ¿Cómo? Gracias a la complicidad de la policía, que le dio un estatus único.


2.- Naturalidad e inmediatez: Las fotos de Weegee se revelaban en tiempo récord y son apreciadas por lo realistas e íntimas que pueden llegar a ser.


3.- Mito: No fue el fotógrafo del mundo en su momento. Al menos, él no era el especialista correcto para afirmarlo. Sin embargo, este tipo de afirmaciones tan seguras, grandilocuentes y descaradas son frecuentes en el discurso de Weegee. Era un excelente vendedor, tanto de sus fotos como de él mismo como marca.


4.- Comentario social: Revelar las condiciones de segregación y desigualdad que atravesaban grupos marginados por su raza o clase era un enfoque desafiante a las normas sociales, aunque lograse venderse como si solo se hubiera tratado de morbo fácil. Muchas veces no fue así, y de ahí el respeto que obtuvo de la crítica.


Weegee podía ser tan sensible como voyeurista, con su innovador enfoque desafió la moral puritana de su época e influyó sobre la construcción del arte pop y la fotografía moderna, representada hoy en leyendas como Diane Arbus y Andy Warhol.


Tras décadas de retratar tragedias, sinsentidos y alegrías ajenas, Weegee murió en Nueva York a sus 69 años el 26 de diciembre de 1968.



“Pillé a los neoyorquinos sin máscaras, sin miedo a reír, llorar o a hacer el amor”.

Arthur Felling, Weegee.



Puedes disfrutar de un diseño editorial diferente en esta galería:




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