Influencia de los Roles de Género en el Desarrollo del Cáncer de Mama
- 4 Vientos

- 11 jun
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El cáncer de mama es el tipo de tumor más común en mujeres y una de las principales causas de muerte, tanto en México como en el mundo. En los hombres, este tipo de cáncer representa entre el 0.5 y el 1% de los casos registrados.
Aurelia Juárez Nava* / Edición: 4 Vientos

Escucha el resumen de la información en podcast:
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2022 se reportaron más de dos millones de casos de cáncer en mujeres a nivel mundial, y cerca de 700 mil murieron por cáncer de mama.
Se estima que una de cada 12 mujeres podría desarrollar esta enfermedad en su vida, pero las políticas actuales parecen no ser suficientes ante estas cifras.
En México, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) informó que en 2022 hubo siete mil 799 muertes por esta causa, y la tasa de fallecimientos subió de 17.01 por cada 100 mil personas en 2012, a 17.48 en 2022.
Además, más del 70% de los casos se detectan tarde, lo que afecta los resultados de los tratamientos, ya que el cáncer de mama puede curarse si se detecta a tiempo.
Hay factores genéticos que influyen en el desarrollo de esta enfermedad, pero no son determinantes.
Más del 80% de las mujeres que lo padecen no tienen antecedentes familiares, y factores socioculturales también influyen en la salud de hombres y mujeres.
Los tratamientos afectan otras áreas de la salud física y emocional de los pacientes, desde síntomas comunes hasta situaciones limitantes y otros padecimientos con consecuencias temporales y permanentes.
Esto afecta la calidad de vida, limita el acceso a roles sociales y productivos, y representa una carga económica alta, incluso cuando el tratamiento es proporcionado por servicios de salud pública.
Ante este panorama, es importante reflexionar por qué las mujeres llegamos tarde a una atención que debería ser prioridad, ya que se trata de nuestra vida y calidad de vida, de nuestro derecho a disfrutar del más alto nivel de salud, esencial para el ejercicio de nuestros otros derechos.
No podemos ignorar los roles de género que hacen que las mujeres prioricen a su familia, sus cargas de trabajo y responsabilidades.
Después, mucho después, están ellas mismas.

Los roles de género también están relacionados con tabús, miedos y prejuicios que han limitado el conocimiento y reconocimiento del cuerpo, lo que favorece la detección y atención oportuna de la enfermedad, marcando así la diferencia porque tener cáncer de mama no significa automáticamente la muerte.
Debemos recordar que las causas de esta enfermedad son multifactoriales y se presentan de manera diversa, por lo que nuestras aspiraciones deben ser firmes en obtener y disfrutar servicios de salud alineados con los estándares internacionales.
La OMS establece:
“La salud es un derecho humano fundamental que incluye tanto el acceso a servicios asequibles y de calidad, como a condiciones de vida que favorezcan el desarrollo y el bienestar de las personas, grupos y comunidades”.
En el caso del cáncer de mama, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) plantea tres pilares básicos: La promoción de la salud para una detección precoz; el diagnóstico oportuno; y la gestión integral del cáncer de mama.
El Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) considera que los Estados deben ejecutar una estrategia nacional amplia para fomentar la salud de las mujeres durante todo su ciclo de vida.
Esto implica intervenciones para la prevención y tratamiento de enfermedades, responder a la violencia de género y garantizar el acceso universal a servicios de salud asequibles y de calidad.
También se deben garantizar los recursos necesarios, situar la perspectiva de género en el centro de todas las políticas, eliminar barreras para el acceso a la educación e información, y asegurar que todos los servicios de salud sean compatibles con los derechos humanos.
Es importante mencionar la Estrategia Mundial para la Salud de la Mujer, el Niño y el Adolescente (2016-2030) como una plataforma pionera para aplicar los Objetivos de Desarrollo del Milenio relacionados con la salud, que pasaron a los Objetivos de Desarrollo Sostenible reflejados en tres objetivos: sobrevivir (poner fin a la mortalidad prevenible), prosperar (lograr salud y bienestar), y transformar (ampliar entornos propicios).
El Artículo 4º de la Constitución Política Mexicana reconoce como fundamental el derecho a una vida saludable para mantener o mejorar la calidad de vida en diferentes ámbitos del desarrollo.
Este concepto está alineado en diversas normas legales y administrativas que buscan hacer operable este derecho.
En particular para el cáncer de mama, existe la Norma NOM-041-SSA2-2011 que establece los lineamientos para la promoción de la salud, prevención, diagnóstico, tratamiento, control y vigilancia epidemiológica del cáncer de mama.
Esta norma es obligatoria para todo el personal que brinde atención médica en materia de cáncer de mama en los sectores público, social y privado del Sistema Nacional de Salud.
Actualmente hay mucha información oficial y confiable sobre cómo detectar tempranamente este tipo de tumores y conocer los factores protectores que reducen el riesgo de desarrollar esta enfermedad.
La invitación es a que, desde un marco ciudadano, de ejercicio de derechos y autocuidado, nos acerquemos a la información que nos permita identificar aspectos que favorezcan la conservación de nuestra salud y mejoren nuestra calidad de vida, así como un desarrollo sano, positivo y con bienestar.
Recordemos que el 19 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer de Mama, y durante todo el mes se intensifican campañas de difusión y servicios públicos en la materia.
Pero el ejercicio de nuestros derechos aplica todos los días y en todos los ámbitos.
Apropiémonos de ellos, adoptemos hábitos saludables y evitemos factores de riesgo en la medida de nuestras posibilidades.
Hagámoslo por nuestra vida, por nuestra salud, por nuestra plenitud, felicidad y bienestar.
* Aurelia Juárez Nava participa en el movimiento feminista. Es licenciada en Relaciones Internacionales por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Cuenta con especialización en políticas públicas, derechos de las mujeres, marco nacional y local de los derechos humanos; equidad e igualdad de género, salud de las mujeres, violencia de género, empoderamiento y liderazgo de las mujeres, estadísticas e indicadores de género.



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