top of page

Jornaleros de SQ: Víctimas de la Esclavitud Moderna y Enganchadores Mexicanos en EEUU

  • Foto del escritor: Javier Cruz
    Javier Cruz
  • 17 jun
  • 8 min de lectura

Dos organizaciones de jornaleros agrícolas que operan en Baja California denunciaron a una empresa mexicana que, bajo el amparo del Programa de Empleo Temporal en Estados Unidos conocido como Visa H-2A y en complicidad con diversas compañías de Florida y el sureste de Estados Unidos, somete a condiciones de esclavitud a cientos de trabajadores indígenas contratados en el valle de San Quintín.


Javier Cruz / 4 Vientos



Trabajadores agrícolas y migrantes: los nuevos esclavos modernos de Estados Unidos en la falsa promesa de revivir una "época dorada" (Imagen creada con inteligencia artificial).
Trabajadores agrícolas y migrantes: los nuevos esclavos modernos de Estados Unidos en la falsa promesa de revivir una "época dorada" (Imagen creada con inteligencia artificial).

Escucha el podcast con el resumen de esta noticia:




El caso involucra a la empresa Los Velasco Harvesting, acusada por activistas de las organizaciones Jornaleros Unidos de San Quintín y Viva la Clase Trabajadora del Campo y de la Ciudad, de cobrar sumas exorbitantes —tres mil dólares más 10 mil pesos— a trabajadores agrícolas contratados por temporada.


Se trata de jornaleros indígenas contratados bajo el permiso temporal por granjeros estadounidenses que explotan la mano de obra mexicana.


Miembros de ambas organizaciones sociales han revelado en redes sociales que "Los Velasco", aprovechando la necesidad laboral de cientos de jornaleros, maltratan y humillan a los campesinos y retienen parte del pago que los empleadores estadounidenses otorgan a los mexicanos.


Los abusos incluyen jornadas laborales extenuantes con salarios muy por debajo del mínimo legal, sin derecho a descansos para consumir alimentos y bebidas, así como un hospedaje hacinado e incomunicado en barracas insalubres.


Y lo más grave: amenazas de agresión a los familiares que los jornaleros dejan en el valle de San Quintín si denuncian pública o legalmente los excesos y las injusticias a las que se les somete.


Por ello, adelantaron que recurrirán al servicio consular del país para denunciar a la empresa no solo por explotar a los jornaleros indígenas, sino también para solicitar investigaciones sobre otras posibles actividades criminales de la empresa.


Mencionaron sospechas de narcotráfico, lavado de dinero, extorsión y trata de personas en Baja California.



Presuntos integrantes de la empresa enganchadora que opera en San Quintín, Baja California (Imágenes tomadas de Facebook).


FLUJO DE JORNALEROS TEMPORALES NO PARA


Según la oficina de los Servicios de Inmigración y Ciudadanía de los Estados Unidos (USCIS), que forma parte del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), el Programa H-2A, establecido en 1986 por el presidente Ronald Reagan para suplir la escasez de personal en trabajos agrícolas de temporada, principalmente en primavera, estipula que ningún beneficiario del programa debe pagar cualquier tipo de tarifa por el visado especial.


Específicamente, se establece:


“Como condición para la aprobación de una petición H-2A, no se puede cobrar en ningún momento a un beneficiario H-2A, ni a ninguna persona que actúe en nombre de un beneficiario de una visa H-2A, ninguna tarifa de colocación laboral, tarifa o multa por incumplimiento de contrato u otra tarifa, multa o compensación (ya sea directa o indirecta) relacionadas con el empleo H-2A (conocidas colectivamente como 'tarifas prohibidas').”

Desde el inicio de la segunda administración de Donald Trump en enero de 2025, las políticas migratorias de Estados Unidos se han endurecido, con un fuerte énfasis en el control fronterizo y la deportación de personas en situación irregular.


Esta política ha tenido un efecto inmediato en las comunidades agrícolas, donde el temor a redadas ha provocado ausencias temporales y preocupaciones sobre la continuidad de la producción, pero a pesar de las medidas antiinmigratorias, la demanda estructural de jornaleros no ha disminuido en el país vecino.


Al respecto, el antropólogo mexicano Víctor Clark Alfaro, profesor de la San Diego State University, manifestó en abril que el esquema H-2A responde a una necesidad estructural de mano de obra en la agricultura estadounidense, y que anualmente más de 200 mil jornaleros mexicanos participan en el programa, con un crecimiento sostenido.


“Solo en el consulado de Estados Unidos en Tijuana se atienden alrededor de 200 personas al día interesadas en integrarse”, reveló en una entrevista en el portal Digital Plural.


Según la misma fuente, este año, tan solo en el consulado norteamericano en Tijuana, Baja California, se atienden a diario un promedio de 200 personas provenientes de estados como Oaxaca, Puebla, Guerrero y Guanajuato, interesadas en integrarse al programa en California, Washington y Florida, donde recolectarán fresa, melocotón, lechuga, espárragos y tomate, principalmente, durante los tres meses de primavera.


“Aunque evitan hablar abiertamente por temor a repercusiones”, expresó el especialista, “comentan que los programas temporales les permiten trabajar sin problemas legales y regresar a México al finalizar el periodo".


Y este flujo humano continúa pese al endurecimiento de las políticas en la frontera desde enero del año pasado.



Los intermediarios mexicanos que promueven en México la contratación de jornaleros agrícolas bajo el esquema H-2A estadounidense, así vendían sus servicios en redes sociales en 2023 (Youtube, canal Kike Barrera).

DOS GOTAS DE AGUA


El caso de Los Velasco Harvesting, que además paga entre 40 mil a 90 mil pesos a personas que en el valle trabajan con ellos en el "enganchamiento" de los jornaleros, es una réplica de otro similar que el Departamento de Justicia de Estados Unidos y un gran jurado federal del Distrito Medio de Florida sancionaron en marzo de este año.


Se trata de la empresa Los Villatoros Harvesting (LVH), dirigida por el mexicano Alexander Villatoro Moreno, quien el 10 de marzo se declaró culpable en el tribunal federal de Tampa, Florida, de conspiración bajo la Ley de Organizaciones Corruptas e Influenciadas por el Crimen Criminal (RICO, por sus siglas en inglés).


Previamente, el jurado federal del Distrito Medio de Florida había emitido una acusación de seis cargos contra varios acusados por su participación en la conspiración, que victimó a trabajadores mexicanos de H-2A que, entre 2015 y 2017, habían trabajado en Estados Unidos cosechando productos agrícolas.


Según documentos judiciales, Villatoro Moreno y sus coacusados operaban LVH como una empresa criminal, obligando a las víctimas a trabajar en Florida, Kentucky, Indiana, Georgia y Carolina del Norte.


Villatoro Moreno y sus coacusados reclutaron fraudulentamente a ciudadanos mexicanos para entrar en Estados Unidos con visados agrícolas H-2A a corto plazo y engañaron a Estados Unidos para conseguir visados para las víctimas.


Esta relatoría del Departamento de Justicia, que cuenta con el apoyo del secretario de Estado Marco Rubio, elude cualquier responsabilidad de las empresas agrícolas estadounidenses en el delito de trata de personas.


De hecho, el Informe 2025 sobre Trata de Personas en el Mundo, elaborado anualmente por la oficina que dirige Rubio, exime a Estados Unidos del delito, a pesar de que organizaciones internacionales como Amnistía Internacional y Human Rights Watch han documentado graves violaciones en Estados Unidos en materia de trata de personas mediante fuerza, fraude o coerción, con fines de trabajo forzado o explotación sexual.



Jornaleros agrícolas llegan a Tijuana en 2023 para cruzar legalmente la frontera y trabajar en los campos agrícolas de California, al amparo del programa Visa H-2A (Imagen: Joebeth Terríquez para el portal Nómadas Press.
Jornaleros agrícolas llegan a Tijuana en 2023 para cruzar legalmente la frontera y trabajar en los campos agrícolas de California, al amparo del programa Visa H-2A (Imagen: Joebeth Terríquez para el portal Nómadas Press.

"RICO" LOS VOLVIÓ POBRES


En otra parte del comunicado sobre el caso LVH, el Departamento de Justicia informó que Villatoro y sus coacusados cobraron a los trabajadores tarifas de reclutamiento enormes por trabajar en la empresa y mintieron a las víctimas sobre las condiciones laborales.


Los jornaleros se veían obligados a realizar largas horas de trabajo agrícola físicamente exigente, de seis a siete días a la semana, por un salario mucho menor al que tenían derecho según la ley.


Además de las condiciones laborales, Villatoro Moreno y sus coacusados emplearon medios coercitivos para obligarlos a trabajar, como la imposición de deudas abusivas, confiscación de pasaportes y someterlos a condiciones de vida insalubres.


También abusaban verbalmente de los trabajadores, los amenazaban con arrestos, cárcel, deportación y los aislaban para evitar que interactuaran con personas ajenas a la empresa.


Cuando las autoridades comenzaron la investigación, Alexander Villatoro obstaculizó la investigación federal ayudando a preparar información falsa sobre nóminas para ocultar pagos insuficientes a los trabajadores.


Asimismo, distribuyó recibos de reembolso falsos para aparentar que LVH cumplía con la ley.


La investigación no precisa si los delincuentes contaron con el apoyo de autoridades mexicanas para seguir operando ilegalmente y evadir responsabilidad penal en el caso.


Los cuatro coacusados de Villatoro se habían declarado culpables previamente en relación con sus papeles en el plan.


Bladimir Moreno, hermano de Alexander, propietario de LVH, se declaró culpable en 2022 de conspiración para violar la Ley RICO y conspiración para cometer trabajos forzados.


La Ley RICO, creada en 1970 para enjuiciar a la mafia y otros grupos del crimen organizado, enlista 35 delitos, entre ellos fraude, extorsión, lavado de dinero, soborno, tráfico de drogas, terrorismo y esclavitud.


Usa el término “empresa” para referirse a cualquier persona, entidad comercial, asociación, sindicato o grupo de individuos, y establece sanciones como la incautación temporal de bienes y la pérdida de ganancias ilícitas.



Según datos del antropólogo Víctor Clark Alfaro, profesor de la San Diego State University, más de 200 mil jornaleros mexicanos participan anualmente en el programa Visa H-2A de empleo agrícola temporal, pese a la persecución migratoria impuesta por la administración del neofascista Donal Trump (Imagen: La Prensa).
Según datos del antropólogo Víctor Clark Alfaro, profesor de la San Diego State University, más de 200 mil jornaleros mexicanos participan anualmente en el programa Visa H-2A de empleo agrícola temporal, pese a la persecución migratoria impuesta por la administración del neofascista Donal Trump (Imagen: La Prensa).

¡MILAGRO EN LA FGR!


En el caso LVH, Efraín Cabrera Rodas y Christina Gámez, supervisoras de la empresa, se declararon culpables de conspiración para violar la Ley RICO, mientras que Guadalupe "Mendes" Mendoza, otra integrante de la compañía delictiva, se declaró culpable de conspiración para obstruir una investigación federal.


En 2022, Bladimir Moreno fue condenado a 118 meses de prisión y se le ordenó pagar más de 175 mil dólares en indemnización a las víctimas, mientras que Rodas y Gámez fueron condenados a 41 meses y 37 meses de prisión, respectivamente.


Mendoza también fue condenada en 2022 a cumplir ocho meses de detención domiciliaria y una multa de cinco mil 500 dólares a pagar por 24 meses de libertad supervisada.


El Grupo de Trabajo contra la Trata de Personas del Condado de Palm Beach, que incluye al FBI y otras agencias, investigó el caso.


El Gobierno de México, incluida la Fiscalía General de la República (FGR), proporcionó asistencia significativa en la extradición de Villatoro Moreno a Estados Unidos, reveló el Departamento de Justicia.


El abogado litigante Matthew Thiman y la fiscal adjunta Ilyssa Spergel están procesando el caso.


Los enganchadores de jornaleros agrícolas, a través del programa H2A, proliferan en porque el servicio consular mexicano, y en general todo el poder ejecutivo federal, no acompañan directamente a los trabajadores interesados en realizar los trámites del visado de empleo temporal. Así, se abre la oportunidad de un negocio redondo a todo tipo de empresas, organizaciones y particulares "coyotes" que no dudan, si pueden y tienen los medios necesarios para hacerlo, en victimizar a sus clientes necesitados de trabajo bien renumerado (Imagen en Enlace Latino NC).
Los enganchadores de jornaleros agrícolas, a través del programa H2A, proliferan en porque el servicio consular mexicano, y en general todo el poder ejecutivo federal, no acompañan directamente a los trabajadores interesados en realizar los trámites del visado de empleo temporal. Así, se abre la oportunidad de un negocio redondo a todo tipo de empresas, organizaciones y particulares "coyotes" que no dudan, si pueden y tienen los medios necesarios para hacerlo, en victimizar a sus clientes necesitados de trabajo bien renumerado (Imagen en Enlace Latino NC).

SE SABE, PERO $E TOLERA


En 2019, los activistas mixtecos Fidel Sánchez Gabriel y Lucila Hernández denunciaron en 4 Vientos las condiciones de neo esclavitud impuestas a jornaleros de San Quintín en Estados Unidos bajo el programa Visa H-2A.


Su acusación no trascendió al ámbito gubernamental, y todavía en enero, febrero y marzo de este año, antes de que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo iniciara el "Plan de Justicia para los Jornaleros de San Quintín", se denunciaron abusos en la contratación de jornaleros.


Incluso el entonces secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Julio Berdegué Sacristán, se reunió con representantes para revisar las condiciones de trabajo de los jornaleros.


El tema es conocido y tolerado desde la década de 1970 sin que se haya hecho nada para corregirlo.


En el acto burocrático que presidió, Berdegué tuvo asimismo la oportunidad de conocer otra modalidad de la esclavitud laboral vigente en San Quintín: el de "Saliendo y Pagando".


Esta transgresión no es desconocida ni combatida por el secretario del Trabajo de Baja California, Alejandro Arregui Ibarra, quien ha reconocido que el pago en efectivo y sin seguridad social para los jornaleros que realiza la multimillonaria e influyente agroindustria de San Quintín, es una "práctica común, pero no legal".


En entrevista con medios de Baja California, el funcionario priista afirmó que su oficina solo tiene facultad para verificar las condiciones generales de trabajo, por lo que es "imposible identificar las modalidades de contrato".


Trató de justificar su ineptitud -o complicidad- diciendo que la cadena involucra a enganchadores en otros estados y transportistas que llevan a los trabajadores a sus centros de trabajo.


¿Puede alguien así detectar y sancionar el trabajo ilegal que practican Los Velasco Harvesting en San Quintín?


Así están las cosas en el valle donde radican decenas de miles de jornaleros a quienes ahora, una vez más, se les promete justicia.



 
 
 

Comentarios


bottom of page