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El magnate Germán Larrea cercado por extraordinarios vestigios de arte rupestre milenario

  • Foto del escritor: Javier Cruz
    Javier Cruz
  • hace 6 días
  • 10 Min. de lectura

Actualizado: hace 5 días


La incertidumbre sobre la fecha de inicio de operaciones de una de las cinco minas de cobre más grandes del mundo, ubicada en la región central de la Península de Baja California, mantiene abierta la posibilidad de que cientos de petroglifos y pinturas rupestres del "Gran Mural", con más de cinco mil años de antigüedad y situados en dos de las Reservas de la Biósfera más grandes de México, se pierdan irremediablemente.


Javier Cruz / 4 Vientos



Visión futurista de la Mina El Arco, en el sur fronterizo de Baja California, hecha con inteligencia artificial de Bing.
Visión futurista de la Mina El Arco, en el sur fronterizo de Baja California, hecha con inteligencia artificial de Bing.

Escucha el podcast del reportaje:




La Mina El Arco, ubicada en el Paralelo 28 que divide a los estados de Baja California Sur y Baja California, está bajo concesión del consorcio transnacional Grupo México S.A.B. de C.V., propiedad de Germán Larrea Mota Velasco, la segunda persona más rica de México, con una fortuna de 67,700 millones de dólares, y sus filiales Americas Mining Corp. y Southern Copper Corp.


Desde diciembre de 2014 y nuevamente en junio de 2024, el magnate mexicano espera que la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) autorice sus Manifiestos de Impacto Ambiental (MIA) para crear una mina a cielo abierto, con un cráter de 8 kilómetros de diámetro, en las 68,688 hectáreas que posee bajo concesión federal.


El empresario ha mantenido títulos mineros desde 2003, concedidos y renovados por los expresidentes Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña, dentro de las Reservas de la Biósfera Vizcaíno, Baja California Sur, y Valle de los Cirios, Baja California.


Pero hoy, Larrea está en una encrucijada.


Está a la espera del anuncio de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre si su concesión de 50 años en El Arco, para extraer anualmente 190,000 toneladas de cobre y 105,000 onzas de oro, valuadas hace dos años entre 1,710 y 1,900 millones de dólares, será cancelada.


Se trata de una dramática historia de poder, lucro, especulación y resistencia social épica.


Desde 2009, 13 ejidos, 50,000 residentes de la cuenca hídrica El Vizcaíno, cinco agrupaciones ambientalistas, dos legislaturas de Baja California Sur y el gobernador Víctor Castro han solicitado al gobierno mexicano la cancelación de esta concesión.


La preocupación de los opositores radica en la enorme cantidad de agua que la mina pretende extraer, entre 720 y 800 litros por segundo, de un acuífero ya sobreexplotado por uso agrícola y residencial en Vizcaíno.


También luchan por cuidar el patrimonio ecológico y cultural de los californios mediante la preservación de los objetivos principales del Programa de Manejo del Área Natural Protegida Valle de Los Cirios, como son la "protección, manejo, restauración, conocimiento, cultura, gestión y zonificación de la zona".


Parece que su prolongado e infatigable atrevimiento comienza a dar frutos: en febrero pasado, la presidenta Sheinbaum anunció la puesta en marcha de una segunda etapa del programa federal “Recuperación de Concesiones Mineras Ociosas”.


Este programa ha rescatado para el país, y hasta la fecha, mil 100 concesiones inactivas o abiertamente especulativas, como es el caso de El Arco.


En los dos manifiestos ambientales presentados por el consorcio a la SEMARNAT, de los cuales 4 Vientos tiene copia, no se menciona explícitamente el impacto que la obra tendría sobre el patrimonio histórico de Baja California.


Sin embargo, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INHA), junto con historiadores y exploradores independientes, han reportado desde 2018 al menos 200 nuevos sitios de petroglifos y pinturas rupestres del estilo “Gran Mural” en la zona aledaña a los terrenos de la mina.



El proyecto minero El Arco, versión Grupo México (Video en Youtube, canal Grupo México).

LA ESPECTACULARIDAD DEL GRAN MURAL


El “Gran Mural”, que hasta hoy abarca cinco estilos científicamente identificados, es considerado por la UNESCO como “una de las tradiciones de arte rupestre más espectaculares del mundo”.


Se caracteriza por sus dimensiones monumentales, el uso de colores rojo, blanco y negro de origen mineral y vegetal, y la representación de figuras antropomorfas, geométricas y astronómicas, así como animales como venados, ballenas, peces, borregos cimarrones, tortugas y aves de tamaño superior al natural.


Estos se encuentran pintados en abrigos rocosos de la región central de la península.


Según datos del INAH, los Grandes Murales se ubican dentro del territorio etnohistórico de los nativos Cochimí y se han vinculado comúnmente con el Complejo o Cultura Comondú de la prehistoria tardía, aunque los indios negaron ser sus creadores cuando los misioneros jesuitas les atribuyeron su autoría.


Historiadores empíricos mencionan que estudios recientes de radiocarbono en materiales recuperados de depósitos arqueológicos en los abrigos rocosos, y en las propias pinturas, sugieren que los Grandes Murales podrían datar de hace nueve mil años, como la Cueva del Palmarito, y siete mil 500 años, como San Borjita, ambos en la Sierra de San Francisco, Baja California Sur.



Reproducción de arte rupestre Gran Mural presente en las cuevas y cañones de la Sierra de San Francisco, Baja California Sur, patrimonio de la Humanidad decretada por la UNESCO (Imagen: Museo rupestre del INAH en el poblado San Ignacio, Baja California Sur).
Reproducción de arte rupestre Gran Mural presente en las cuevas y cañones de la Sierra de San Francisco, Baja California Sur, patrimonio de la Humanidad decretada por la UNESCO (Imagen: Museo rupestre del INAH en el poblado San Ignacio, Baja California Sur).

MÁS DE 200, PERO PUEDEN SER MIL


En el Valle de los Cirios, Carlos Lazcano Sahagún, un geólogo, explorador, historiador empírico y espeleólogo reconocido internacionalmente por redescubrir la cascada más alta de México, Piedra Volada, de 953 metros de altura en la Sierra Madre de Chihuahua, dialogó con 4 Vientos.


Indicó que, a dos años del inicio del proyecto de exploración de arte rupestre en Los Cirios, un equipo de investigación que preside encontró más de 200 sitios de petroglifos y pintura Gran Mural.


Pero el potencial por descubrir es de más de mil.


El grupo de búsqueda lo componen, desde finales de la década de 2010, especialistas mexicanos, italianos y estadounidenses afiliados a la Sociedad de la Antigua California, así como descendientes de ancestrales rancheros locales que sirven como guías en el agreste y bello paisaje semidesértico de Los Cirios.


“Actualmente ya se registraron más de un centenar de estos sitios, donde encontramos varios tipos de arte, destacando el Gran Mural, muy conocido en la Sierra de San Francisco y que es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1993. Pero en el estado norteño casi no se había hecho nada, y esa es una de las razones por las que este arte rupestre corre el riesgo de ser destruido”, afirmó Lazcano, también ex director del Museo de Historia de Ensenada.



Arte rupestre Gran Mural en el valle de Los Cirios (video en Facebook, cuenta Jorge de León).

¿ACABAR CON DOS GRANDES ÁREAS PROTEGIDAS?


El proyecto independiente se fortaleció en 2017 debido a las serias amenazas que existen sobre el Valle de los Cirios, especialmente por la imposición de proyectos mineros depredadores que no solo amenazan la biodiversidad de la región, sino también sus incomparables vestigio culturales e históricos, como los de arte rupestre.


El área de Protección de Flora y Fauna Valle de Los Cirios se declaró el 2 de junio de 1980.


Cuenta con dos millones 521 mil 776 hectáreas en la parte central de la Península de Baja California.


Al sur colinda con la Reserva de la Biósfera El Vizcaíno, la extensión de tierra bajo protección más grande en México.


En esta gran reserva, el Instituto Nacional de Antropología e Historia estima que existen dos mil sitios con evidencias humanas antiguas, siendo la mayor concentración en la Sierra de San Francisco, con al menos 300 sitios entre cuevas de pinturas rupestres, zonas de petroglifos o ambas.


Mientras tanto, en el extenso Valle de Los Cirios, Carlos Lazcano y su equipo, con la ayuda de los vaqueros nativos, han encontrado más de 200 sitios con arte rupestre realizado por los “antiguos californios”, como él llama a los autores, en diversas cuevas y formaciones rocosas de la región.


“Ellos –los artistas atávicos- son los antepasados del pueblo amerindio Cochimí, y habitaron la zona hace aproximadamente 10,500 años. Hoy, con nuestro proyecto en marcha, cada año salen a la luz nuevos sitios.”


Para realizar estos descubrimientos, se llevan a cabo expediciones de hasta 15 días, con largos recorridos a pie o a caballo, aprovechando el conocimiento de los rancheros del semi desierto.


Lazcano recomendó no buscar estas pinturas y petroglifos antiguos sin la compañía de expertos, ya que el Valle de Los Cirios tiene varios miles de kilómetros cuadrados donde personas inexpertas pueden perderse y morir.


“Una vez que la búsqueda termine, la idea de la organización civil es sumar estos lugares maravillosos a la Ruta de las Misiones de Baja California, la cual ya se utiliza para senderismo y cabalgatas, y sin duda será una de las aventuras históricas, culturales, educativas y recreativas más importantes en Baja California", destacó el explorador bajacaliforniano.



El camino misional en Baja California Sur (Video en Youtube, canal Explorando Baja California).

EGO HERIDO


El gran trabajo de búsqueda, registro y conservación hecho hasta hoy por los especialistas independientes y sus aliados oriundos del valle lastimó el orgullo de los altos funcionarios del Instituto Nacional de Antropología e Historia y los presionó a que ordenen la realización de un trabajo que, en esencia, oficial y presupuestalmente, les corresponde hacer.


Aunque durante mucho tiempo el INAH reportó la ausencia de abrigos con manifestaciones gráfico-rupestres en esa región, todo cambió cuando el Instituto, obligado por el trabajo externo de los independientes, ordenó la inspección a detalle de la zona San Quintín-El Rosario, la cual está fuera del Valle de Los Cirios.


El 27 de enero de 2021, el organismo público informó en un comunicado que do investigadoras de la dependencia, Enah Fonseca Ibarra y Fiorella Fenoglio Limón, registraron 16 sitios con petroglifos en las localidades de San Quintín y El Rosario.


Se trata de arte rupestre con al menos tres mil años de antigüedad, cuyo análisis estilístico destacó una alta presencia de diseños geométricos plasmados en franjas rocosas de hasta 1.5 kilómetros de extensión.


El informe destacó que el vasto territorio ya era estudiado desde 2019 debido a la presencia de numerosos vestigios de campamentos costeros, conocidos como “concheros”, dejados por cazadores-recolectores y pescadores que habitaron la península en tiempos remotos.


Fue en ese año cuando los Centros INAH Baja California y Querétaro pidieron a las arqueólogas profundizar en las investigaciones del arte rupestre en la zona.


“Nuestra expectativa inicial era visitar seis sitios con petroglifos, pero el diálogo con informantes locales y su apoyo permitieron ubicar una decena más” de sitios, indicaron en su informe final las expertas.

Igualmente, señalaron que la colaboración de especialistas como el biólogo de la asociación civil Terra Peninsular, Héctor Sánchez, oriundo de El Rosario, facilitó las gestiones con los propietarios de los terrenos y avanzó en el reconocimiento de los sitios arqueológicos y su contexto natural inmediato.


“La particularidad que se halló fue una marcada diferencia entre las fronteras estilísticas de las manifestaciones gráfico-rupestres en las regiones académicamente llamadas ‘La Rumorosa’ y ‘Gran Mural’, que se ubican al norte y al sur de Baja California”, respectivamente.


En la primera de esas zonas predominan los elementos antropomorfos; mientras que, en la segunda, el área de San Quintín-El Rosario, se identifica la tradición denominada "Abstracto Septentrional" en donde los petroglifos contienen, en general, diseños geométricos y, en particular, curvilíneos, situados en la región hace 3,000 años.


Uno de los sitios más profusos en elementos, expusieron las investigadoras, es el llamado “Pintas de Cruz”, donde se reconocieron agrupaciones de rocas grabadas a lo largo de una franja de hasta mil 500 metros.


Asimismo, se estudiaron petroglifos con amplio arraigo en la región, como un pequeño dibujo popularmente denominado “La Codorniz”, plasmado en una roca, en la que las especialistas del INAH reconocieron tres grabados más que habían pasado desapercibidos para los pobladores.



Algunos de los petrograbados localizados en la región San Quintín-El Rosario (Imágenes: INAH) / diario El Vigía).



SILENCIO, ALERTA, GESTIÓN


La diferencia entre la investigación del instituto gubernamental y los exploradores independientes es, en algunos conceptos, y por decir lo menos, significativa.


Por ejemplo, Carlos Lazcano, la Sociedad de la Antigua California y el Grupo La Venta pusieron en marcha el programa “Arte Rupestre del Valle de Los Cirios” desde 2011.


“En esa fecha -indicó el espeleólogo en una entrevista con la agencia de información del Consejo Nacional de Humanidades, Ciencia y Tecnología- teníamos alrededor de 100 sitios registrados con petroglifos y pintura rupestre, específicamente en la región de Cataviña y en un lugar muy aislado llamado Cerro de la Sandía”.


Otra diferencia en la investigación de los independientes es la discreción con la que manejan los descubrimientos.


Al órgano de divulgación científica del gobierno federal, Lazcano reiteró algo que ya antes había mencionado a 4 Vientos.


Algunos sitios los hemos dado a conocer a través de los medios locales, pero aún no divulgamos las ubicaciones exactas por el peligro de las visitas que puedan afectar los sitios de manera irresponsable”.

Además, el grupo de trabajo y sus patrocinadores, que son organizaciones civiles sin fines de lucro, están promoviendo proyectos ecoturísticos entre los lugareños para que sean ellos los directamente beneficiados y protectores de los sitios, algo que se puso en práctica, con gran éxito, en la Sierra de San Francisco.


Al respecto, Carlos Lazcano recordó que ya existen varias Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre, conocidas oficialmente como UMAS, en la reserva de Los Cirios, así como diversos proyectos ecoturísticos, “pero nosotros queremos sumar los elementos del arte rupestre".


Y añadió algo que sin duda preocupa al magnate Germán Larrea:



Un ejemplo de la espectacularidad contenida en el Área Natural Protegida Valle de Los Cirios, hoy en conflicto con los intereses económicos del magnate mexicano Germán Larrea Mota (Video en Youtube, canal de Helga Ochoterena Booth).

“La idea que tenemos en la Sociedad de la Antigua California no solo es la de ampliar el conocimiento sobre nuestro arte rupestre, sino también buscar elementos para la protección definitiva del Valle de los Cirios”.


Sin más, el explorador anunció:


“Buscamos que se le declare Patrimonio de la Humanidad por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, declaratoria que ha sido un éxito en la famosa Sierra de San Francisco, donde existen sitios de pintura rupestre del tipo Gran Mural, de fama internacional”.

Los argumentos que dio para sustentar la petición son contundentes:


“Esto es fundamental principalmente por la amenaza que representan las mineras que quieren transformar el sitio en una mina a cielo abierto, una mina altamente depredadora y con la apertura de un gran cráter de hasta 8 kilómetros de diámetro, que sin duda alterará para mal el patrimonio ambiental, hídrico, histórico, paisajístico y natural de las dos zonas de Reserva de la Biósfera".


Una declaración de la UNESCO en esa magnitud sería la tumba del lucrativo proyecto extractivo del multimillonario.


Más aún. Puede perder miles de millones de pesos. Y eso duele más.


Porque hay que recordar que, en el verano de 2024, Larrea dijo tener listos 815 millones de dólares para construir nuevas líneas eléctricas en la península de Baja California, con las cuales abastecer de energía los trabajos de la mina en El Arco. ¿Ya los invirtió?


Se trata de la clásica propina disfrazada de "infraestructura social ambientalmente responsable" que muchos magnates del mundo aplican al sector gubernamental, a cambio de la aprobación de sus lucrativos negocios.


No queda más que cruzar los dedos y aceptar apuestas.



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