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La Juventud se Ahoga entre Neoliberalismo y Ultraderecha; en México, Crecen los "Ninis"

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    4 Vientos
  • 13 ago
  • 9 min de lectura

Actualizado: hace 4 días


El desempleo juvenil está en aumento a nivel mundial, mientras que el acceso a un trabajo decente se vuelve cada vez más difícil para millones de jóvenes, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), por lo que es necesario socialmente crear empleos dignos para los jóvenes y fortalecer su correcta inclusión laboral.

Y en México al menos 4.5 millones (14.3 por ciento) de las personas de 15 a 29 años están fuera de la escuela y el empleo, y solo 10.7 millones (33.4 por ciento) se dedican a estudiar; otros 4.1 millones (12.8 por ciento) asisten a la escuela y trabajan, mientras 12.7 millones (39.6 por ciento) solo laboran.

Escucha el podcast con el resumen de esta noticia:




Esto significa que, en 2026, los jóvenes mexicanos ---cerca de 33 millones de personas, según cifras del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI)--- enfrentan desafíos significativos en educación, empleo y participación social, con un 14.3% fuera de la escuela y el trabajo, además de que cuatro de cada 10 experimenta desconexión social porque enfrenta retos estructurales con altos niveles de precariedad y aislamiento institucional.



4 Vientos / Agencia IPS



En dos estudios que actualizan las estadísticas de la población juvenil mundial, publicados en el marco del Día Internacional de la Juventud, especialistas señalaron que, aunque la educación sigue siendo un objetivo principal para los jóvenes y goza de alta estima en sus expectativas futuras, muchos consideran que lo aprendido en las aulas es poco útil para el mundo laboral, ya que el 42.2 por ciento opina que lo que se enseña en la escuela “no es interesante”.


Al presentar el informe “Tendencias mundiales del empleo juvenil 2026: De vuelta al futuro”, Gilbert Houngbo, director general de la OIT, indicó que la proporción de jóvenes que no trabajan, estudian ni reciben formación aumentó al 20 por ciento, lo que representa más de 257 millones de personas.


“La tasa mundial de desempleo juvenil, entre 15 y 24 años, alcanzó el 12.4 % en 2025, lo que representa unos 67 millones de jóvenes desempleados, y aumentó en ocho de las once subregiones del mundo, con algunos de los incrementos más pronunciados en economías de altos ingresos”, precisó.


El directivo laboral consideró que una generación sin acceso a un trabajo decente no puede construir su futuro con confianza, ya que “cuando los jóvenes quedan excluidos de empleos de calidad, los países pierden talento, productividad y cohesión social”.


Por ello, agregó, crear empleos dignos para los jóvenes no solo es un imperativo social, sino también una de las inversiones más acertadas que un país puede realizar.


El documento expone que la desaceleración del crecimiento económico, la escasa creación de empleo, las tensiones geopolíticas y las transformaciones tecnológicas “están poniendo en peligro las perspectivas de una generación que lucha por conseguir un empleo a largo plazo”.


Según el informe, en América del Norte la tasa de desempleo juvenil aumentó del 8.3 % en 2023 al 9.8 % en 2025. En el norte, sur y oeste de Europa se mantuvo elevada, alcanzando el 15 % en 2025. Y 20 de los 29 países de esta subregión experimentaron un deterioro en las perspectivas de empleo para los jóvenes.


La OIT destaca, en particular, el declive de muchos empleos de cualificación intermedia que tradicionalmente servían como primer paso hacia la vida laboral.



Un fenómeno que trasciende el perfil generacional y se convierte en un problema social e informal para la economía nacional (Imágenes: Moneros Soto Lolo y Calderón).



En dos estudios que actualizan las estadísticas de la población juvenil mundial, publicados en el marco del Día Internacional de la Juventud, especialistas señalaron que, aunque la educación sigue siendo un objetivo principal para los jóvenes y goza de alta estima en sus expectativas futuras, muchos consideran que lo aprendido en las aulas es poco útil para el mundo laboral, ya que el 42.2 por ciento opina que lo que se enseña en la escuela “no es interesante”.


Al presentar el informe “Tendencias mundiales del empleo juvenil 2026: De vuelta al futuro”, Gilbert Houngbo, director general de la OIT, indicó que la proporción de jóvenes que no trabajan, estudian ni reciben formación aumentó al 20 por ciento, lo que representa más de 257 millones de personas.


“La tasa mundial de desempleo juvenil, entre 15 y 24 años, alcanzó el 12.4 % en 2025, lo que representa unos 67 millones de jóvenes desempleados, y aumentó en ocho de las once subregiones del mundo, con algunos de los incrementos más pronunciados en economías de altos ingresos”, precisó.


El directivo laboral consideró que una generación sin acceso a un trabajo decente no puede construir su futuro con confianza, ya que “cuando los jóvenes quedan excluidos de empleos de calidad, los países pierden talento, productividad y cohesión social”.


Por ello, agregó, crear empleos dignos para los jóvenes no solo es un imperativo social, sino también una de las inversiones más acertadas que un país puede realizar.


El documento expone que la desaceleración del crecimiento económico, la escasa creación de empleo, las tensiones geopolíticas y las transformaciones tecnológicas “están poniendo en peligro las perspectivas de una generación que lucha por conseguir un empleo a largo plazo”.


Según el informe, en América del Norte la tasa de desempleo juvenil aumentó del 8.3 % en 2023 al 9.8 % en 2025. En el norte, sur y oeste de Europa se mantuvo elevada, alcanzando el 15 % en 2025. Y 20 de los 29 países de esta subregión experimentaron un deterioro en las perspectivas de empleo para los jóvenes.


La OIT destaca, en particular, el declive de muchos empleos de cualificación intermedia que tradicionalmente servían como primer paso hacia la vida laboral.



"Los jóvenes que no estudian ni trabajan, como todo grupo vulnerable en la sociedad. representan un problema social y económico ya que se exponen a mayores riesgos de caer en problemas de alcohol, drogadicción, delincuencia y criminalidad, además de significar un gasto para el gobierno por los recursos invertidos en su formación que no serán utilizados para el desarrollo regional y nacional”: Observatorio Socio Económico Laboral (OSEL).
"Los jóvenes que no estudian ni trabajan, como todo grupo vulnerable en la sociedad. representan un problema social y económico ya que se exponen a mayores riesgos de caer en problemas de alcohol, drogadicción, delincuencia y criminalidad, además de significar un gasto para el gobierno por los recursos invertidos en su formación que no serán utilizados para el desarrollo regional y nacional”: Observatorio Socio Económico Laboral (OSEL).

En dos estudios que actualizan las estadísticas de la población juvenil mundial, publicados en el marco del Día Internacional de la Juventud, especialistas señalaron que, aunque la educación sigue siendo un objetivo principal para los jóvenes y goza de alta estima en sus expectativas futuras, muchos consideran que lo aprendido en las aulas es poco útil para el mundo laboral, ya que el 42.2 por ciento opina que lo que se enseña en la escuela “no es interesante”.


Al presentar el informe “Tendencias mundiales del empleo juvenil 2026: De vuelta al futuro”, Gilbert Houngbo, director general de la OIT, indicó que la proporción de jóvenes que no trabajan, estudian ni reciben formación aumentó al 20 por ciento, lo que representa más de 257 millones de personas.


“La tasa mundial de desempleo juvenil, entre 15 y 24 años, alcanzó el 12.4 % en 2025, lo que representa unos 67 millones de jóvenes desempleados, y aumentó en ocho de las once subregiones del mundo, con algunos de los incrementos más pronunciados en economías de altos ingresos”, precisó.


El directivo laboral consideró que una generación sin acceso a un trabajo decente no puede construir su futuro con confianza, ya que “cuando los jóvenes quedan excluidos de empleos de calidad, los países pierden talento, productividad y cohesión social”.


Por ello, agregó, crear empleos dignos para los jóvenes no solo es un imperativo social, sino también una de las inversiones más acertadas que un país puede realizar.


El documento expone que la desaceleración del crecimiento económico, la escasa creación de empleo, las tensiones geopolíticas y las transformaciones tecnológicas “están poniendo en peligro las perspectivas de una generación que lucha por conseguir un empleo a largo plazo”.


Según el informe, en América del Norte la tasa de desempleo juvenil aumentó del 8.3 % en 2023 al 9.8 % en 2025. En el norte, sur y oeste de Europa se mantuvo elevada, alcanzando el 15 % en 2025. Y 20 de los 29 países de esta subregión experimentaron un deterioro en las perspectivas de empleo para los jóvenes.


La OIT destaca, en particular, el declive de muchos empleos de cualificación intermedia que tradicionalmente servían como primer paso hacia la vida laboral.


Incapaces de permanecer desempleados, muchos jóvenes recurren a la economía informal, donde los ingresos son menos estables y la protección social es limitada (Imagen creada por Inteligencia Artificial de Bing).
Incapaces de permanecer desempleados, muchos jóvenes recurren a la economía informal, donde los ingresos son menos estables y la protección social es limitada (Imagen creada por Inteligencia Artificial de Bing).

De este modo, están disminuyendo los empleos de oficina y administrativos, los puestos de servicio y ventas, ciertos empleos en el sector manufacturero y varias profesiones técnicas.


Esta situación corre el riesgo de complicar el acceso de los jóvenes a empleos estables y a carreras profesionales que ofrezcan perspectivas reales de ascenso.


“En las economías en desarrollo, el problema es diferente: se trata principalmente de crear suficientes empleos dignos para una población joven que crece rápidamente”, subraya el documento.


También afirma que las bajas tasas de desempleo suelen ocultar una realidad más precaria.


“Incapaces de permanecer desempleados, muchos jóvenes recurren a la economía informal, donde los ingresos son menos estables y la protección social es limitada”.

Así, casi nueve de cada 10 jóvenes trabajadores de entre 15 y 29 años en países de bajos ingresos, y de ingresos medios-bajos, están empleados en el sector informal.


Por ejemplo, África subsahariana enfrenta presiones demográficas particularmente fuertes, mientras que el número de empleos dignos disponibles sigue siendo insuficiente, lo que resulta en un aumento de jóvenes sin empleo, educación ni formación.


Los estados árabes y el norte de África continúan teniendo las tasas de desempleo juvenil más altas del mundo: 26.2 % en los estados árabes y 22.6 % en el norte de África en 2025.



Cuando los jóvenes quedan excluidos de empleos de calidad, los países pierden talento, productividad y cohesión social (Imagen creada con Inteligencia Artificial de Bing).
Cuando los jóvenes quedan excluidos de empleos de calidad, los países pierden talento, productividad y cohesión social (Imagen creada con Inteligencia Artificial de Bing).

En ambas regiones, al menos uno de cada tres jóvenes no estudia ni trabaja.


Pero el problema de los llamados “ninis” tiene un rostro femenino en casi todas las subregiones del mundo, ya que, en 2025, más de dos de cada tres “ninis” eran mujeres, y la tasa entre las mujeres, del 24.7 %, duplicaba la de los hombres, del 3.1 %.


“Los rápidos avances en inteligencia artificial también son fuente de incertidumbre”, afirma el estudio.


Según la OIT, el 6.1 % de los empleos que desempeñan los jóvenes de entre 15 y 29 años se encuentran en profesiones altamente expuestas a las transformaciones relacionadas con la Inteligencia Artificial.


Esto incluye muchos puestos administrativos y de oficina, cuyo número ya está disminuyendo.


“Por el contrario, la demanda aumenta en ciertas profesiones técnicas y altamente cualificadas, especialmente en ciencia, salud e ingeniería”, puntualiza el documento.

La OIT también hace un llamado para que se invierta más en educación, formación profesional, aprendizaje permanente y servicios públicos de empleo, con el fin de que los jóvenes puedan adaptarse a los cambios del mercado laboral.


También aboga por una mejor protección social, el respeto a los derechos laborales y políticas económicas capaces de crear empleos más dignos.


Finalmente, para la organización internacional, la cuestión va más allá del mero problema del desempleo.


Lo planteó así: “Se trata de garantizar a los jóvenes empleos que les ofrezcan seguridad, dignidad y perspectivas reales al cruzar el umbral de la edad adulta”.



Los rápidos avances en inteligencia artificial también son fuente de incertidumbre ya que, según la OIT, el 6.1 % de los empleos que desempeñan los jóvenes de entre 15 y 29 años se encuentran en profesiones altamente expuestas a las transformaciones relacionadas con la IA (Imagen creada con Inteligencia Artificial de Bing).
Los rápidos avances en inteligencia artificial también son fuente de incertidumbre ya que, según la OIT, el 6.1 % de los empleos que desempeñan los jóvenes de entre 15 y 29 años se encuentran en profesiones altamente expuestas a las transformaciones relacionadas con la IA (Imagen creada con Inteligencia Artificial de Bing).

MÉXICO Y LA “DESINSTITUCIONALIZACIÓN” DE SU JUVENTUD


Mientras tanto, en México, José Antonio Pérez Islas, sociólogo y pionero en el estudio de las juventudes en el país, al presentar los resultados del estudio “Jóvenes en México 2026” elaborado por el Observatorio de la Juventud en Iberoamérica de la Fundación SM, con presencia en Brasil, España, Chile, Puerto Rico y México, alertó que entre 2000 y 2026 el grupo de jóvenes “desinstitucionalizados” ---o fuera de la escuela y el mercado laboral--- se incrementó de 11 a 14.3 por ciento.


El especialista, profesor-investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y ex coordinador del Seminario de Investigación en Juventud, destacó que las principales características del trabajo ideal de la mayoría de los jóvenes es que garantice una buena paga, tenga estabilidad y les permita una movilidad para adquirir nuevos conocimientos.


En materia de uso de las nuevas tecnologías por parte de los jóvenes mexicanos, Enrique Pérez Reséndiz, profesor-investigador de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y coautor del estudio, destacó que, si bien la técnica forma parte de la experiencia cotidiana de las juventudes, “esto no los hace expertos en inteligencia artificial y redes sociales”.


De hecho, la investigación encontró que ocho de cada 10 jóvenes mantienen un consumo pasivo; es decir, el uso de los espacios digitales se concentra en ver videos en TikTok y redes sociales (78.9 por ciento), chatear con amigos y comunicarse con su entorno (84.2).


En menor medida utilizan las plataformas digitales y la conectividad como herramientas para su educación (77.9 por ciento), a fin de seguir cursos, talleres o contenido que consideran relevante.


Los espacios digitales, agregó Pérez Reséndiz en una entrevista con el diario La Jornada, también son considerados como herramientas laborales que funcionan para tener contactos y buscar empleo.


“Pese a lo que muchos piensan, los jóvenes sí son conscientes de su consumo digital, saben de los riesgos, e incluso llegan a presentar un hartazgo de que todo lo que pueda ser relevante en su existencia tenga que pasar forzosamente por un espacio digital”.

Otra coautora del estudio, la socióloga Mónica Valdez González, reveló que los jóvenes mexicanos manifestaron tener gusto por leer (58.6 por ciento).


De hecho, 6 de cada 10 prefieren el formato tradicional de papel al digital, aun cuando el número de libros leídos por año, por obligación o placer, es bajo, pues "solo 13.3 leen seis o más libros al año”.


En resumen, concluye la investigación, la juventud mexicana en 2026 es diversa y enfrenta retos estructurales en educación, empleo y bienestar social, con altos niveles de precariedad y desconexión institucional.


"Sin embargo, también muestra aspiraciones de superación, participación comunitaria y compromiso cultural y religioso, apoyadas por programas gubernamentales y organizaciones civiles que buscan ampliar oportunidades y fortalecer la inclusión social".




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