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Aumento del suicidio adolescente en América: Una alerta de salud pública ya vigente en México

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    4 Vientos
  • 23 may
  • 5 min de lectura

El suicidio entre adolescentes y jóvenes en América continental aumentó en las últimas dos décadas, manteniéndose como la tercera causa de muerte para personas de 10 a 24 años, según un reciente estudio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).


4 Vientos / Agencia IPS



Imagen creada con inteligencia artificial NoteGPT.
Imagen creada con inteligencia artificial NoteGPT.

El estudio, publicado el 21 de mayo en The Lancet Regional Health–Americas, indica que en 2021 fallecieron 18,157 adolescentes y jóvenes por suicidio en la región, con una tasa 38% superior a la del año 2000, y un aumento más acelerado entre niños y niñas de 10 a 14 años.


De estas muertes, el 75% correspondieron a hombres y el 25% a mujeres.


En México, el problema es igualmente preocupante.


Hasta diciembre de 2025, los suicidios mostraron una tendencia alarmante: entre 2015 y 2024 crecieron casi un 50%, y las proyecciones de la Secretaría de Salud anticipan un nuevo récord para 2025, con más de 8,800 casos en la población económicamente activa.


Entre 2023 y 2024, los incrementos superaron los 500 fallecimientos adicionales, según un comunicado de la Secretaría de Salud.


El Instituto Nacional de Estadística, Geografía y Estadística (INEGI) reportó que en 2024 hubo en México 8,856 muertes por suicidio en personas de 10 años y más, con una tasa de 6.8 por cada 100,000 habitantes.


Esta cifra ya superaba los datos de 2014 y 2019, cuando las tasas fueron de 5.1 y 5.6, respectivamente.


El instituto ha señalado que el fenómeno del suicidio presenta una notable desigualdad en términos de estado y género.


Chihuahua, Yucatán y Aguascalientes lideran con tasas de suicidio de 16.4, 16.2 y 14.3 respectivamente por cada 100,000 habitantes. Guerrero presenta la menor incidencia registrada (1.6), mientras que Chiapas, Veracruz y Baja California mantienen tasas bajas, alrededor de 4.6 y 5.6.



Imagen creada con inteligencia artificial para la oficina de Prevención del Suicidio del IMSS Bienestar / Angélica Sandoval.
Imagen creada con inteligencia artificial para la oficina de Prevención del Suicidio del IMSS Bienestar / Angélica Sandoval.

HOMBRES ENCABEZAN LA ESTADÍSTICA


La diferencia de género es evidente: los hombres tienen una tasa de 11.2, mientras que las mujeres reportan 2.6 por cada 100,000.


Entre los grupos de edad, el de 30 a 44 años registra el valor más alto (10.7), seguido del grupo de 15 a 29 años (10.2).


Además, el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica documentó que al cierre de la semana 40 de 2025, el 16 de diciembre, se presentó un número elevado de casos relacionados con lesiones autoinfligidas e intentos de suicidio en todo el país.


Los registros incluyen diversos métodos y reflejan la magnitud real del problema.


Entre los principales mecanismos registrados se encuentran: envenenamiento intencional por analgésicos y psicotrópicos, ahorcamiento, estrangulamiento y sofocación, lesiones por disparo de arma corta, lesiones con objetos cortantes y saltos desde lugares elevados.


En cuanto a las lesiones autoinfligidas por arma de fuego corta, hasta 2025 se registraron 175 casos a nivel nacional. Estos números son inferiores en comparación con 2024, que registró 223 en este rubro.


Los intentos por ahorcamiento, estrangulamiento o sofocación sumaron 720 en 2025, mientras que en 2024 hubo 578, lo que indica un aumento en el año en curso.


Por otro lado, los envenenamientos autoinfligidos con analgésicos y narcóticos alcanzaron 2,719 y 4,382 casos respectivamente en 2025. En ese orden, hubo 1,903 y 3,780 casos en 2024, lo que se traduce en una disminución en este rubro en 2025.


Para Benjamín Meza, fundador del Centro de Atención al Suicida ANTAL, la crisis en nuestro país se explica por factores como la precariedad económica, tensiones familiares y la saturación del sistema de salud mental.


Además, programas como la Línea de la Vida, aunque importantes, resultan insuficientes frente a la magnitud del problema.


Por otra parte, académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en un estudio publicado en diciembre en la Gaceta universitaria, advirtieron que cada vez más niños y adolescentes aparecen en las estadísticas, lo que hace imprescindible crear políticas públicas de largo plazo con personal especializado, infraestructura y condiciones laborales adecuadas para los profesionales de la salud mental.


Suicidio en México: Las cifras de 2025 alertan por aumento en intentos y métodos más letales; entre ellos destaca el ahorcamiento (Imagen: Istock).
Suicidio en México: Las cifras de 2025 alertan por aumento en intentos y métodos más letales; entre ellos destaca el ahorcamiento (Imagen: Istock).

EMPATÍA Y ACCIÓN, LAS CLAVES


De regreso a la región continental, el director de la OPS, Jarbas Barbosa, declaró que “el hecho de que la tasa de suicidios entre los jóvenes haya aumentado 38% en poco más de dos décadas, mientras que la población general se incrementó 17%, es una señal de alarma”.


Agregó: “Debemos reforzar las medidas de prevención, especialmente para niños, adolescentes y adultos jóvenes, y garantizar que reciban apoyo oportuno”.


El análisis de la Organización Panamericana señala varios factores que pueden asociarse con el aumento de los suicidios en jóvenes, incluyendo problemas de salud mental, como la aparición de depresión y ansiedad a edades más tempranas, y el consumo de sustancias.


También la exposición excesiva a entornos digitales y el ciberacoso, las presiones sociales, y el fácil acceso a lo que identificó como “medios letales”.


La investigación revela que la evidencia científica también muestra que muchos de estos factores son prevenibles o tratables, especialmente cuando se identifican a tiempo.


Otro especialista, Renato Oliveira e Souza, jefe de la Unidad de Salud Mental y Uso de Sustancias de la OPS, manifestó:


“El aumento de la mortalidad por suicidio entre la población joven exige una detección temprana más eficaz y una mayor intervención en las escuelas y las comunidades”.

Para él, es fundamental seguir ampliando el acceso a los servicios de salud mental y reforzando las medidas destinadas a restringir el acceso a medios letales.


Manifestación en México para prevenir el suicidio (Imagen: Jesús Hellín / Europa Press).
Manifestación en México para prevenir el suicidio (Imagen: Jesús Hellín / Europa Press).

Según datos de 35 países, entre los años 2000 y 2021 la tasa de mortalidad por suicidio en el grupo de edad de 10 a 24 años aumentó de 5.7 a 7.84 muertes por cada 100,000 habitantes, lo que representa un incremento anual promedio del 1.48 por ciento.


Las tendencias variaron entre países y subregiones, pero el aumento fue generalizado, con niveles particularmente altos en América del Norte y algunos países del Cono Sur.


Un dato preocupante es el aumento de la tasa de suicidios entre los de menor edad en el grupo estudiado (10-14 años), que ha pasado de 1.5 a poco más de dos por ciento.


Así, el suicidio es la tercera causa de muerte en el grupo etario estudiado, después de la violencia interpersonal y los accidentes de tránsito.


Fue la principal causa de muerte en Guyana, Surinam y Uruguay; la segunda en seis países (Argentina, Canadá, Chile, Ecuador, Estados Unidos y Paraguay); y la tercera en otros siete (Colombia, Costa Rica, Cuba, El Salvador, México, Nicaragua y Venezuela).


En 2025, la OPS lanzó la Iniciativa Regional de Prevención del Suicidio con el objetivo de apoyar a los países en la implementación de intervenciones basadas en la evidencia.


Con el programa busca fortalecer los planes nacionales, ampliar el acceso a los servicios de salud mental y reducir el estigma en torno a la salud mental y el suicidio.


“El suicidio afecta a familias, comunidades y sociedades enteras, y es prevenible. Con compromiso político, inversión y colaboración intersectorial, podemos salvar vidas”, concluyó Barbosa.



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