Alarma Global: La Obesidad Infantil Aumenta 4 Veces desde 1990, pero México avanza en su combate

9 oct
7 min de lectura
La obesidad entre niños y adolescentes se ha cuadruplicado en el mundo desde 1990, al pasar de dos a ocho por ciento entre las personas de cinco a 19 años, expuso la Organización Mundial de la Salud (OMS) en un informe.
Al publicar sus primeras directrices para el manejo de la enfermedad, el organismo afirmó que, en 2024, unos 170 millones de niños y adolescentes vivían con obesidad: 70 millones tenían entre 5 y 9 años, y otros 100 millones entre 10 y 19.
Podcast de audio:
Pero en 2026, se estima que más de 390 millones de niños y adolescentes en el planeta tendrán sobrepeso, de los cuales 160 millones ya serán obesos.
4 Vientos / Agencia Inter Press Service (IPS)

Este aumento en la prevalencia de la obesidad entre los niños en edad escolar ha pasado del 4% en 1975 a casi el 20% en 2022, y los aumentos más rápidos se registran en los países de ingresos bajos y medios.
Por primera vez en la historia, habrá más niños con obesidad que con bajo peso en todo el mundo.
Mientras tanto en México, que en este año ocupa el octavo lugar mundial en obesidad infantil con más de 13 millones de infantes y adolescentes de 5 a 19 años con sobrepeso u obesidad, según el World Obesity Atlas 2026, el problema representa un desafío persistente que requiere continuidad en políticas preventivas y entornos alimentarios saludables.
El informe destaca que, en este año, nuestro país pasó de ocupar el primero o segundo lugar en el ranking mundial de la enfermedad, al octavo.
Es decir, se ubicó debajo de China, India, Estados Unidos, Indonesia, Pakistán, Brasil y Egipto, y por encima de Nigeria y el Congo.
Este descenso en la medición se asocia a políticas públicas implementadas entre 2025 y 2026 que, de acuerdo con cifras de la Secretaría federal de Salud, la OMS y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), incluyen:
1.- La prohibición de comida chatarra y refrescos en escuelas desde marzo de 2025.
2.- El etiquetado frontal de advertencia identificado como “sellos negros”.
3.- La restricción de publicidad dirigida a menores y uso de personajes animados.
4.- El aumento de impuestos a ultraprocesados y continuidad de políticas de salud preventiva.
5.- El programa nacional “Vive Saludable, Vive Feliz” (2025), que contiene acciones en escuelas, monitoreo de crecimiento y brigadas médicas.
De acuerdo con el Atlas 2026, entre los efectos asociados al exceso de peso en estas edades en México se identificó problemas como hipertensión, hiperglucemia, triglicéridos elevados y casos de enfermedad hepática esteatósica (exceso de grasa en el hígado.
Igualmente relacionó la disfunción metabólica atribuida al IMC, que es el índice que se utiliza para identificar alteraciones más allá del peso corporal, lo que puede revelar un riesgo elevado de enfermedades como diabetes tipo 2 y obesidad abdominal.

ESTIGMA, DISCRIMINACIÓN, ACOSO
Por su parte, la OMS destaca en su informe que la enfermedad puede afectar la salud desde edades tempranas y aumentar el riesgo de diabetes tipo 2, padecimientos cardiovasculares, y otros males no transmisibles.
“Las consecuencias, sin embargo, no son solo físicas. Los niños y adolescentes que viven con obesidad pueden sufrir estigma, discriminación y acoso, con efectos sobre su autoestima, su salud mental, su educación y su calidad de vida”.
OMS, octubre de 2026.
Para los menores de 10 años, la Organización Mundial de la Salud no recomienda medicamentos para tratar la obesidad, debido a la limitada evidencia disponible sobre sus beneficios, y a las dudas que persisten sobre posibles efectos en el crecimiento, el desarrollo, distintos parámetros fisiológicos y la salud mental.
La revisión científica utilizada para elaborar las directrices no encontró estudios de tratamientos farmacológicos en menores de seis años.
Y entre los niños de seis a nueve años, la evidencia también era escasa: siete estudios evaluaron metformina y uno liraglutida.
En los adolescentes de 10 a 19 años, los medicamentos aprobados sí pueden considerarse, pero únicamente cuando un programa supervisado de tratamiento no haya conseguido los resultados esperados.
Entre las terapias estudiadas figuran los agonistas del receptor GLP-1 (medicamentos recetados que imitan a la hormona natural GLP-1 para ayudar a controlar el azúcar en la sangre y reducir el peso corporal) aunque la guía señala que todavía existen interrogantes sobre sus efectos a largo plazo.
“La base del tratamiento de la obesidad en niños y adolescentes no son los medicamentos ni la cirugía, sino el acceso a un apoyo integral que permita una alimentación saludable, actividad física y cambios de comportamiento sostenibles”, afirmó Luz María de Regil, directora del Departamento de Nutrición de la OMS.

CIRUGÍAS, NADA RECOMENDABLES
Por otra parte, la cirugía bariátrica (como extirpación de parte del estómago o colocación de un baipás gástrico), y los dispositivos para perder o controlar peso, tampoco se recomiendan para menores de 10 años.
Para los adolescentes con obesidad grave, la cirugía puede considerarse bajo condiciones estrictas.
Las nuevas pautas de la OMS recomiendan una atención adaptada a la edad, la salud, el contexto cultural y las circunstancias de cada niño y su familia, y subrayan que el objetivo no debe limitarse a reducir el peso, sino mejorar la salud, el funcionamiento cotidiano y el bienestar a largo plazo.
En materia de alimentación, plantean planes estructurados y supervisados por profesionales con conocimientos de nutrición, considerando actores como las preferencias alimentarias, los horarios de las comidas y los recursos disponibles en cada hogar.
La guía reconoce además que las familias con menos ingresos pueden tener mayores dificultades para acceder a alimentos saludables o costear determinados programas.
La actividad física también debe ajustarse a los intereses y capacidades de cada niño.

ACTIVIDAD FÍSICA Y AMOR
Para los mayores de cinco años, las recomendaciones generales de la OMS apuntan a un promedio de al menos 60 minutos diarios de actividad física moderada o vigorosa a lo largo de la semana.
Además, la organización propone realizar actividades que fortalezcan músculos y huesos al menos tres días por semana.
Las actividades agradables, informales y no competitivas pueden facilitar la participación.
La salud mental forma parte de ese mismo enfoque. La ansiedad, la depresión, la baja autoestima y las dificultades para regular las emociones pueden contribuir a hábitos alimentarios poco saludables, inactividad física o aislamiento social.
A su vez, el estigma y el acoso asociados a la obesidad pueden deteriorar aún más el bienestar emocional.
Por eso, la OMS recomienda abordar ambos problemas de manera temprana y conjunta, involucrando a padres o cuidadores y evitando enfoques que culpabilicen o estigmaticen a los niños.

HERRAMIENTAS DIGITALES SUPERVIZADAS, OTRA OPCIÓN
Las herramientas digitales también pueden formar parte del tratamiento.
Aplicaciones de ejercicio, podómetros o videojuegos activos pueden utilizarse en mayores de dos años bajo la supervisión de padres o cuidadores, aunque la evidencia sobre su eficacia sigue siendo limitada.
La OMS advierte que atender a quienes ya viven con obesidad no será suficiente para revertir el aumento mundial de la enfermedad.
También hacen falta políticas que faciliten el acceso a alimentos saludables y a espacios para realizar actividad física.
Esto debe incluir medidas regulatorias y fiscales, asi como actuaciones en ámbitos como la educación, la planificación urbana, el transporte y la protección social.
“Nuestra prioridad debe ser garantizar que todos los niños y adolescentes puedan acceder a una atención de calidad y a entornos favorables desde una edad temprana, que les ayuden a alcanzar y mantener un peso saludable, y sienten las bases para una buena salud y bienestar durante toda la vida”.
Luz María de Regil, directora del Departamento de Nutrición de la OMS.

EN MÉXICO, SE BUSCAN RESPUESTAS
Al respecto, en México, la agencia de mercado farmacéutico y cuidados de salud Metamarfika, en un estudio relativo al paciente mexicano con obesidad que publicó en junio y enumera los factores de mejora y tendencias hacia el futuro de la enfermedad, destacó que hay cifras que deberían mantenernos despiertos.
“México sigue siendo hasta hoy uno de los países con mayor prevalencia de obesidad en el mundo, y según la Secretaría de Salud de México, el 75.2% de los adultos mexicanos vive con sobrepeso u obesidad, lo que representa más de tres de cada cuatro personas en edad productiva”.
Entre los niños y adolescentes la cifra ya supera el 35%, a lo que se suma que entre el 5 y el 8 por ciento de las personas enfermas apenas reciben tratamiento farmacológico adecuado, ya sea por los tabúes que rodean a estos fármacos o porque no pueden pagarlos al no estar cubiertos por los sistemas de salud pública.
“Imaginemos por un momento a ese niño de 8 años que hoy come una merienda ultraprocesada mientras ve contenido en redes sociales. Si la tendencia actual se mantiene, cuando ese niño tenga 30 años habrá pasado dos décadas con un peso que estresa su corazón, sus riñones, sus articulaciones y su sistema hormonal”.
Metamarfika (junio 2026).
El estudio asimismo concluyó que la obesidad no tratada se convierte en diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedad cardiovascular, apnea del sueño, ciertos tipos de cáncer y depresión.
“No es una lista de estadísticas: es el mapa de sufrimiento de una generación. Y si no hacemos nada hoy, el sistema de salud de México afrontará en 2035 una factura imposible de pagar: millones de adultos jóvenes con enfermedades crónicas que pudieron haberse prevenido."
Este pronóstico de la agencia especializada afirma que el costo económico entonces “será devastador.”
Sustentó así su afirmación:
“La Secretaría de Salud estimó en 2025 que la obesidad le cuesta a México más de 82 mil millones de pesos al año en atención médica directa, y esa cifra no incluye el impacto en productividad laboral, ausentismo ni la carga emocional que recae sobre cada familia”.
Para el sector salud ---destaca el documento---, la proyección es brutal:
Sin un cambio de paradigma en educación, prevención y tratamiento, la presión sobre el IMSS, el ISSSTE y los servicios estatales se volverá insostenible en la próxima década.
“Y sin embargo, el debate público en México sigue atrapado entre la culpa individual, la ‘falta de voluntad’ y la falta de políticas públicas oportunas y efectivas para atender, de manera integral, el problema de la obesidad y el sobrepeso en la mayoría de la población mexicana”.



Comentarios