Un Patrimonio Perdido por Negligencia, Falta de Visión y Codicia Extrema: Las Playas de Ensenada

Actualizado: hace 4 días
Hace un siglo Ensenada, Baja California, se destacaba por sus impresionantes playas arenosas y su extensa bahía.
Arnulfo Estrada Ramírez* | Edición: 4 Vientos
Arriba: Fotografía original de Ensenada y su bahía tomada hace un siglo. Nótese la belleza y extensión de sus playas. De ella solo queda una caricatura gracias a las malas decisiones de sus gobiernos. Abajo: El contraste, en 2026 (Imagen de la Secretaría de Turismo de Baja California).
Escucha el podcast con el resumen de esta crónica:
La fotografía que ilustra con creces lo que afirmo en el primer párrafo de esta reseña fue capturada en 1926, hace exactamente un siglo.
Pero en 1928 comenzó la construcción de un importante edificio turístico, el Hotel Playa de Ensenada, posteriormente conocido como Riviera del Pacífico y hoy en día se le nombra Centro Social, Cívico y Cultural Riviera.
Esta obra se considera históricamente la primera intervención urbano-ambiental significativa en uno de los mejores ecosistemas playeros de la Bahía de Ensenada, también conocida como Bahía de Todos Santos.
A partir de entonces, se llevaron a cabo una serie de acciones urbanísticas y gubernamentales mal planificadas que deterioraron la parte más segura y hermosa de las playas, que originalmente eran el principal atractivo para residentes y turistas, quienes llegaban atraídos por la belleza de sus paisajes y su agradable clima.
En este texto, se describe brevemente la historia de cada una de estas intervenciones.
HOTEL PLAYA, PRIMER IMPACTO
Izquierda: La construcción del entonces Hotel Playa (1928-1930) se llevó a cabo sobre las dunas. Esta fue la primera afectación a las bellas playas de Ensenada (Foto de James L. Miller, encargado constructor del hoy histórico inmueble). Derecha: Imagen aérea del Ex Hotel Playa que muestra la construcción sobre las dunas (Foto: Francisco de la Gala Porragas, 1948).
Entre 1928 y 1930, se construyó el emblemático Hotel Playa, actualmente conocido como Centro Social, Cívico y Cultural Riviera de Ensenada.
El arquitecto Gordon F. Mayer diseñó el edificio, y James L. Miller fue el constructor.
El estilo arquitectónico del hotel es representativo de la corriente estilística de la arquitectura mexicana denominada "californiana" de los años treinta, basada en técnicas heredadas de España que retoman la forma constructiva de la etapa colonial con tejas, arcos y celosías.
Originalmente, el hotel funcionaba como casino y era un atractivo para los jugadores estadounidenses durante la época de la “ley seca” en los Estados Unidos.
La construcción no afectó el cuerpo de agua, pero sí dañó parte de las extensas dunas de la hermosa Bahía de Ensenada, ya que el edificio fue completamente construido sobre ellas.
EL MUELLE Y SU SIGNIFICATIVO IMPACTO AMBIENTAL
Izquierda: El 1 de octubre de 1951, el presidente de México Miguel Alemán Valdés ordena estallar la primera carga de dinamita para dar inicio al nuevo Muelle, hecho histórico que cambió para siempre la fisonomía de Ensenada y su extensa y atractiva bahía. Centro: El inicio de las obras del muelle en 1951 (Foto de Arnulfo Estrada). Derecha: Obras avanzadas del Muelle y Recinto Portuario de Ensenada en 1960 (Foto de Howar E. Gulick).
El 1 de octubre de 1951, el entonces presidente de México, Miguel Alemán Valdés, autorizó la detonación de la primera carga de dinamita para iniciar la construcción del nuevo Muelle de Ensenada, un evento histórico que alteró para siempre la fisonomía de la ciudad y su atractiva bahía.
El muelle fue proyectado como una obra que impulsaría el progreso económico de Ensenada, que atravesaba una severa crisis derivada de la Segunda Guerra Mundial, que había concluido recientemente.
Sin embargo, la construcción del muelle tuvo un alto costo ambiental, ya que el recinto portuario se extendió hasta abarcar 337 hectáreas, de las cuales 249 son superficie de agua y 88 hectáreas de zona terrestre.
El problema fue que la superficie terrestre se obtuvo ganando terreno al mar mediante un agresivo relleno, obtenido de un cerro cercano a la obra y de las principales playas arenosas de la bahía local.
DESAPARECE PLAYA MUNICIPAL Y PARTE DE EL VIGÍA
La empresa constructora Clark y Mancilla, S. A., inició los trabajos del rompeolas.
Esta compañía estaba representada por el ingeniero civil y general militar José de Jesús Clark Flores, cercano al presidente Miguel Alemán.
Para obtener el material de relleno fue necesario extraerlo del Cerro El Vigía, ubicado en la parte noroeste de la bahía y que sirvió como referencia para construir el rompeolas.
Debido a que el cerro es muy rocoso, se utilizó dinamita y maquinaria moderna del mercado nacional.
En la primera etapa del proyecto, se contempló el relleno del rompeolas y el muelle portuario hasta el Arroyo Ensenada, afectando gran parte de la conocida como “Playa Municipal”.
El 1 de diciembre de 1972, se concluyó la etapa de rellenos y los terrenos ganados al mar se declararon bienes del dominio público, incorporándose al recinto portuario.
Los rellenos para ganar terrenos al mar continuaron a lo largo de toda la Playa Municipal hasta llegar a su límite sur en el Arroyo El Gallo, concluyendo la obra hasta el año 2000.
Hasta ese año, la distribución de áreas por vocación del recinto portuario quedó de la siguiente manera:
Zona Comercial, Zona de Astilleros, Zona de Pesca, Zona de Pesca Deportiva y Ribereña, Segunda Zona Región Naval, Zona de Graneles Mineros, y Zona de Ampliación al Sur del Arroyo El Gallo.
PLAYAS PRIVADAS EN CAMPOS TURÍSTICOS
Arriba a izquierda: Las fuertes marejadas de febrero de 1983 afectaron las construcciones de los campos turísticos ubicados al sur de la Bahía de Ensenada. Arriba a derecha: Vista del campo turístico "Nueva España" que ganó terreno a la playa dañada por una tormenta invernal (Foto del 15 de enero de 2010). Abajo a izquierda: Después de los daños provocados por la marejada de 1983, los propietarios del Campo Turístico "El Faro" rellenaron el frente de playas de su negocio con grandes rocas (Imagen de enero 15 de 2010). Abajo a derecha: En espacios de playa libre de los campos turísticos no se colocó protección rocosa y eso originó la formación de pequeños balnearios que son aprovechados por los ensenadenses
En marzo de 1983, fuertes tormentas invernales en Ensenada causaron numerosos daños a las instalaciones del puerto y a las construcciones inmobiliarias y turísticas situadas en las orillas de las playas distribuidas a lo largo de la zona centro y sur de la bahía.
Los campos turísticos Corona, Nueva España, Monalisa y El Faro fueron los más afectados, ya que las construcciones se realizaron sobre las dunas, que son parte de las playas que sirven como protección natural ante tormentas y marejadas en la bahía.
Los propietarios de los campamentos playeros decidieron, de manera unilateral, que para evitar daños más costosos a sus propiedades en el futuro, lo que debían hacer después de la tormenta era “ganar terreno al mar”.
Es probable que el daño provocado por las tormentas haya motivado a los propietarios de los campos turísticos a rellenar con grandes y pesadas rocas una gran parte de la playa arenosa frente a sus negocios.
A pesar del alto costo de la obra, la inversión valió la pena ya que los terrenos ganados al mar ahora ofrecen una alta plusvalía para sus establecimientos.
PLAYA EL SAUZAL DE RODRÍGUEZ
Izquierda: Así lucía la Playa de El Sauzal en la década de 1940 (Foto de Francisco de la Gala Porragas). Derecha: Y así luce hoy el lugar en donde estuvo la playa de El Sauzal (Imagen tomada de internet).
El mismo año en que se comenzó a construir el Hotel Playa, se inició la industria pesquera masiva en El Sauzal, localidad ubicada 5 kilómetros al norte de la ciudad de Ensenada.
El general Abelardo Luján Rodríguez fundó en El Sauzal la primera empresa pesquera moderna en México: “Productos Marinos S. A”.
La planta inició sus actividades en 1928, empacando principalmente abulón y sardina, especies marinas abundantes en la Bahía de Todos Santos.
La empresa amplió sus instalaciones a la orilla de una pequeña playa que, por sus características, ofrecía seguridad a las embarcaciones sardineras que desembarcaban sus productos en un muelle de madera que se extendía algunos metros mar adentro.
Originalmente, los proveedores de la empacadora eran pescadores de origen japonés, establecidos en dos asentamientos ubicados a la orilla de la playa y que los mexicanos identificaban como “Manchuria” y “Corea”, ya que los confundían con nativos de China y Corea.
Con el tiempo, la industria pesquera creció y fue ganando terreno al mar hasta desaparecer por completo la playa original, como se aprecia en las fotografías que ilustran el texto.
Esta fue, en realidad, la primera playa que desapareció de la bahía de Ensenada en “pro del desarrollo”.
EL CASO “PLAYITAS”
Izquierda: Playitas es otra de las que nos arrebataron a la mala los políticos y sus amigos de la iniciativa privada (Foto de Alfredo Caloca). Al centro: Esta imagen de los que fue "Playitas" la tomé desde un avión en febrero de 1992. Derecha: Así luce actualmente la que fue una de las playas más limpias y seguras de Ensenada. Me refiero a "Playitas" (Imagen tomada de Internet).
Una de las playas más limpias y seguras de Ensenada era la conocida como “Playitas”.
Era relativamente pequeña y un poco alejada del núcleo urbano del puerto, y a diferencia de otras playas extensas y arenosas de la bahía, perdía gran parte de su arena durante el otoño e invierno, pero la recuperaba en primavera y verano, las épocas en que los antiguos residentes de Ensenada la visitábamos.
Los estudiantes de Oceanología de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) la conocíamos bien porque ahí practicábamos natación y buceo, así como diversas prácticas de campo como parte de nuestra formación académica.
Solo teníamos que desplazarnos unos cuantos metros al sur del campus universitario para llegar al sitio.
Inicialmente, los terrenos aledaños a esa playa eran ocupados por el campo turístico llamado “Las Playitas”, cuyos propietarios eran miembros de la familia Legaspy Caloca, que administró ahí un negocio familiar durante varias décadas.
Por razones que desconozco, los propietarios vendieron el terreno a una compañía hotelera que, a mediados de la década de los 90, construyó un exclusivo hotel con marina para embarcaciones menores de lujo.
Por supuesto, la playa prácticamente desapareció para dar lugar al complejo turístico exclusivo.
PLAYA HERMOSA, UN DESAFÍO RECIENTE

Playa Hermosa es una de las más extensas que actualmente nos queda a los ensenadenses. Limita al norte con el arroyo El Gallo y al sur con la playa conocida como El Ciprés.
Hoy es la más concurrida por nativos y visitantes debido a cuatro factores principales:
1. Toda la antigua playa municipal al norte ha desaparecido.
2. Es la más cercana al núcleo poblacional más denso de la ciudad, así como al crecimiento exponencial que ha tenido Ensenada en las últimas dos décadas en dirección a esa playa.
3. Se ha controlado y disminuido significativamente la contaminación provocada por las aguas negras industriales y de uso doméstico que durante décadas se arrojaron al mar a través del cauce del Arroyo El Gallo.
4. El oleaje ha disminuido en esa playa debido a que el patrón de corrientes marinas se modificó con la construcción del rompeolas del muelle y otras estructuras para ganar terreno al mar.
En las décadas de 1960 a 1980, funcionó un restaurante conocido como “La Cueva de los Tigres”, ubicado aproximadamente a un kilómetro del arroyo El Gallo, en dirección sur.
En esos tiempos era un lugar fuera de la ciudad, por lo que era necesario visitarlo en automóvil.
Playa Hermosa tenía entonces pocos usuarios debido a la distancia del núcleo poblacional y a la contaminación del Arroyo El Gallo, que actuaba como barrera para los que querían pasar caminando por la playa.
Además, era algo insegura para los bañistas debido a que las corrientes y el intenso oleaje creaban hoyos en la zona arenosa de rompiente.
La construcción de La Cueva de los Tigres fue la primera obra sobre las dunas y en parte de esa playa; posteriormente, se realizaron algunas obras que invadieron aproximadamente 150 metros de terrenos vecinos.
Durante muchos años, fue el único daño importante en Playa Hermosa, hasta que el gobierno federal decidió, unilateralmente, extender los dominios del recinto portuario de Ensenada.
Y LAS AMENAZAS RECIENTES
Arriba, el relleno de aproximadamente 300 metros de línea de playa a partir de la desembocadura del arroyo El Gallo (marzo de 2007). Al centro, otra vista del relleno de la misma playa (marzo de 2007). Abajo, ¿para hacer este tipo de construcciones fue rellenada una valiosa playa? No cabe duda que la clase política no tiene ni la menor idea del daño que hace al patrimonio de los ensenadenses (junio 4 de 2021).



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