La apropiación del agua del Colorado y sus efectos para México en la zona transfronteriza californiana
- 4 Vientos
- 1 feb
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Sin lluvias abundantes en febrero y marzo en el norte de Baja California, y con la entrada en vigor del tercer programa de reducción anual en la asignación de agua del río Colorado de México y los Estados Unidos, se prevé para este año una situación crítica en la administración, distribución y consumo del recurso hídrico en la región transfronteriza californiana.
4 Vientos / Todos@Cicese

"La recomendación para la región del noroeste de Baja California, México, y el suroeste de California, Estados Unidos, es evitar de manera urgente las fugas de agua en los sistemas de almacenamiento y la red de distribución del recurso, así como fomentar un mejor uso de agua en el campo y en cada hogar y negocio”.
Ello lo manifestaron el doctor Edgar Pavía López y el maestro en ciencias Ismael Velázquez Mendoza, investigadores del Laboratorio de Pronóstico Meteorológico del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada, Baja California (CICESE).
Destacaron que es tiempo de fomentar un mejor uso del agua en la zona transfronteriza y esperar “estar aún a tiempo de evitar daños mayores ante una situación crítica”.
Por su parte, la doctora María Tereza Cavazos Pérez, científica del Departamento de Oceanografía Física del CICESE, subrayó:
“Ahora estamos frente a una Niña canónica, típica, que se caracteriza por una corriente en chorro más al norte de lo normal; tenemos una alta presión dominando el Pacífico Norte y por lo tanto poca o nada de lluvia en el noroeste de México y California”.
El pronóstico de largo plazo, recordó, es que el invierno podría seguir así: seco, ya que un evento meteorológico como La Niña puede durar un año o más.
“Éste tardó en llegar (estaba pronosticada desde mediados de 2024), pero ya se estableció bien, lo vemos en las anomalías negativas de las temperaturas superficiales del océano a lo largo del Ecuador”.
De izquierda a derecha, Ismael Velázquez, Tereza Cavazos y Edgar Pavía, investigadores del CICESE (Imágenes cortesía del Centro de Investigación ensenadenses).
NIÑO Y NIÑA: EL CASO ENSENADA
El Niño y su contraparte, La Niña, están asociados a patrones cuasi característicos de precipitaciones y temperaturas, que pueden incluir fenómenos extremos: El Niño, inundaciones; La Niña, sequías.
El Niño ENOS (Oscilación del Sur) es un fenómeno de variabilidad climática anual que afecta a muchas zonas del planeta, pero su impacto es mayor en los trópicos.
En los años de El Niño, la mayoría de las veces llueve por arriba del promedio; al contrario, cuando se presenta La Niña, como es el caso en esta temporada 2024–2025, llueve por abajo del promedio, explica Ismael Velázquez.
Velázquez y Pavía informaron que desde 1950 Ensenada no había registrado un inicio de temporada de lluvia tan seca, la cual generalmente comienza en octubre y finaliza en marzo.
Aunque puede llover en otros meses, las principales precipitaciones suelen registrarse en otoño e invierno, explicaron los académicos del CICESE.
Durante el principio de la temporada de lluvia, de octubre a diciembre, en promedio llueven 76 milímetros (mm) por metro cuadrado distribuidos en promedio de la siguiente forma: 11 mm en octubre, 25 en noviembre y 40 en diciembre.
Así lo muestra la figura 1 (anexa ABAJO), elaborada con datos de 1950 a la fecha, por el Laboratorio de Pronóstico Meteorológico del CICESE y la estación meteorológica de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) instalada en la presa Emilio López Zamora (Ensenada).
Este dato llevó a los especialistas a dar una alerta:
“Desde 1950 no habíamos tenido un inicio de temporada de lluvia tan seca. Los registros de la estación meteorológica de la presa Emilio López Zamora solo marcan 7.40 mm sumados los pasados meses de octubre, noviembre y diciembre, que indican un déficit del promedio de 68.6 mm”.
Y al finalizar enero de 2025 (mes cuyo promedio de lluvia ronda los 50 mm), los registros de la misma estación meteorológica de enero solo ascienden a 9.35 mm, incluida la precipitación del pasado fin de semana, que confirma el problema de baja precipitación.
“A menos de que ocurrieran lluvias abundantes en febrero y marzo, la condición actual hace prever una situación crítica en Ensenada, en términos de disponibilidad de agua, para el próximo verano. Nuestros acuíferos estarán más secos, lo cual ocasionará problemas de abastecimiento más graves de lo habitual”-

GARANTIZAR ACCESO Y ABASTO DE AGUA
El doctor Edgar Pavía recordó que el pasado 16 de enero la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo lideró el Encuentro Nacional Municipal con alcaldes y Gobernadores, en el cual, entre otros puntos, se abordó el tema del agua potable.
De acuerdo con un comunicado de prensa, la Presidencia de México “invitó a las y los alcaldes (sic), así como a las y los gobernadores, a trabajar en un Plan Maestro que tenga como objetivo garantizar el acceso al agua potable a través de un mecanismo que sume los recursos de los tres niveles de gobierno para resolver los problemas de infraestructura hidráulica y de saneamiento”.
Al Encuentro Nacional Municipal asistieron la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, y la presidenta municipal de Ensenada, Claudia Agatón Muñiz, entre otras autoridades de todo el país, así como representantes de todos los partidos políticos.
Frente a este objetivo nacional de garantizar el acceso al agua potable y el escenario de sequía en la región, todos los sectores involucrados deben actuar ya, insistió Pavía.
Al respecto, hasta el 31 de enero de 2025, ni Ávila ni Agatón anunciaron el inicio del plan maestro con las características sugeridas por Sheinbaum; sin embargo, en mayo pasado la gobernadora indicó en un comunicado que su gobierno puso en marcha una serie de estrategias y políticas públicas para asegurar un abasto suficiente de agua para la población.
Esto a través de la búsqueda de nuevas fuentes de abastecimiento, acuerdos institucionales con el Distrito de Riego 014 (valle de Mexicali), convenio que en realidad se alcanzó en la administración presidencial de Andrés Manuel López Obrador, y “un saneamiento efectivo del líquido en beneficio principalmente de los hogares bajacalifornianos”.
Asimismo, combatir el estrés hídrico que afecta a Baja California y la puesta en marcha del Programa Estatal Hídrico (PEH) que contempla 58 proyectos “para garantizar y contar con un mejor abasto, distribución, aprovechamiento y reúso del agua, no sólo en Tijuana, que es el municipio que más consume agua, sino en todo el estado”.
El PEH y las otras acciones de gobierno de Ávila no fueron consensuados fuera del aparato burocrático y las “estrategias y políticas públicas” para “asegurar el abasto” a la población tampoco se consultaron con expertos, organizaciones civiles y usuarios del recurso.

Se prevé para este año una situación crítica en la administración, distribución y consumo del recurso hídrico en la región transfronteriza californiana (Imagen: cortesía CICESE).
LA CAÍDA DEL COLORADO
Por su parte, el gobierno federal mexicano confirmó el 15 de enero la entrada en vigor de una tercera reducción consecutiva del abasto de agua y ahorro del recurso para Baja California proveniente del río Colorado.
Esto en atención al acuerdo que se logró en la Comisión Internacional de Límites y Aguas entre México y Estados Unidos (CILA) el pasado 16 de agosto del 2024.
En este sentido, informó en un comunicado la oficina mexicana de CILA, en 2025 la asignación anual de México se reducirá en 62 millones de metros cúbico (Mm3) que representan 50,000 acres-pies, y contribuirá con 37 Mm3 (30,000 acre-pies) de ahorro de agua recuperable bajo el Plan Binacional de Contingencia ante la Escasez de Agua (PBCEA).
Además, se generarán al menos 247 Mm3 (200,000 acre-pies) del programa de conservación de agua establecido en el Acta 330, con lo cual la entrega anual a México de aguas del Río Colorado en 2025 será de 1,504 Mm3 (1,220,000 acre-pies), lo que representará un 5% menos que las que recibió en 2024.
Mientras tanto, y también en 2025, los usuarios de la Cuenca Baja en Estados Unidos (Arizona, California y Nevada) tendrán una reducción directa de 411 Mm3 (333,000 acre-pies) y una contribución de ahorro de agua de 247 Mm3 (200,000 acre-pies) bajo las políticas internas estadounidenses, conocidas como los Lineamientos Interinos de 2007 (LI) y el Plan de Contingencia de Sequía de la Cuenca Baja de 2019 (DCP).
Y se conservarán aproximadamente 617 Mm3 (500,000 acre-pies) conforme al programa de conservación de agua adoptado en 2024, con lo cual las entregas a los usuarios de la Cuenca Baja en Estados Unidos registrarán este año una disminución total de aproximadamente 1,275 Mm3 (1,033,000 acre-pies).
La situación en 2024 no fue mejor. En ese año la asignación a México se redujo en total a 99 Mm3 (80,000 acre-pies), de los cuales 62 millones fueron directos y 37 millones de ahorro de agua recuperable bajo el Plan Binacional de Contingencia ante la Escasez de Agua (PBCEA).
Y los usuarios de la Cuenca Baja en Estados Unidos tuvieron una disminución total de 658 Mm3 (533,000 acre-pies), por lo que las entregas de agua del Río Colorado se redujeron en un total de 757 Mm3 (613,000 acre-pies), lo cual representó el 6.8% de la asignación total normal a los usuarios de toda la cuenca transfronteriza.
En su comunicado del 15 de agosto, el CILA determinó:
“Aún con estas reducciones y ahorros, las autoridades de ambos países reconocen que es necesario tomar medidas adicionales, y con mayor premura, en respuesta al agravamiento de las condiciones de sequía y bajo escurrimiento”.
Asimismo, que las dos mayores presas en la cuenca, los lagos Powell y Mead, registraron almacenamientos bajos récord en 2022.
“La mayor parte del flujo del Río Colorado se origina en la parte alta de la cuenca en las Montañas Rocosas. Aún y cuando las mejoras en la hidrología observadas en este año han permitido que se recupere el almacenamiento en algunas de las presas, el sistema del Río Colorado permanece en riesgo, con un almacenamiento combinado de los Lagos Powell y Mead de solo el 36%.”

LA APROPIACIÓN DEL AGUA
Acerca del tema, Iván Martínez Zazueta, estudiante del Doctorado en Geografía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), activista social por el agua y divulgador de la ciencia en los blogs Medium.com y Geografía Septentrional, este último de su creación, denunció los verdaderos alcances del Acta 330 entre México y EEUU en la CILA.
En el artículo “Acta 330: la gota que derramó el Tratado de Aguas”, el especialista consideró que, así como a las empresas que requieren importantes volúmenes de agua les es más barato instalarse en México debido al bajo costo del líquido, bajo la actual crisis hídrica en la cuenca del río Colorado siempre va a ser más barato obtener agua de México que de Estados Unidos.
Y aquí se incluyen los costos ambientales no cuantificados como la desertificación, la pérdida de biodiversidad y la salinización, entre otros.
“Ahora bien, la CILA promueve la idea de que se intercambiaría agua por agua entre entes en igualdad de condiciones, pero esa equivalencia esconde mecanismos de inequidad y dependencia a diferentes escalas que vale la pena mencionar.”
La primera es que el dinero siempre lo pone Estados Unidos.
“¿Se imaginan a México aportando dinero para conservar/comprar agua en territorio estadounidense? No, y no sólo por falta de recursos, sino porque saldría mucho más caro que hacerlo en territorio nacional”.
Para el especialista, lo mismo pasa con la infraestructura hidroagrícola, pues en el Distrito de Riego 014 de Mexicali existen necesidades de inversión en ese rubro, las cuales deberían de provenir del gobierno federal o estatal.
“Pero al ser nulas o insuficientes, a Estados Unidos se le abre la llave para obtener agua mexicana”.
Otro aspecto desigual que destaca el maestro en ciencias es que a los agricultores mexicanos les es cada vez más difícil sembrar sus parcelas debido a la neoliberalización de las políticas en el campo, lo que hace que sea más redituable vender o rentar sus derechos de agua y ahí, de nueva cuenta, se le abre la llave a los dólares del norte.
Ello abre una interrogante: ¿por qué no proyectan desaladoras binacionales de agua en territorio estadounidense?
“Pues por la misma lógica que podríamos llamar el ‘abaratamiento comparativo del territorio’”, respondió.
Por otro lado, destacó que es importante señalar que el volumen establecido en el Acta 330 del año 2024 es adicional a las reducciones y ahorros establecidos en el Acta 323. Por ejemplo, citó, que en el año pasado México tuvo un recorte total de 263 Mm3 (164 Mm3 del Acta 330 y 99 Mm3 del Acta 323), equivalente a casi el volumen que consumen las ciudades de Mexicali y Tijuana juntas.

“En 2025 el recorte del Acta 330 será de 246.7 Mm3 y en 2026, de 82.6 Mm3, más lo que sume en ambos años las reducciones correspondientes al Acta 323. En el peor escenario, en 2025 los recortes podrían llegar a alrededor de los 380 Mm3 como piso mínimo”.
Esa cantidad representa poco más del 20% de la cuota anual mexicana del río Colorado y supera por mucho al volumen de agua de uso público-urbano que consumen los siete municipios de Baja California; esto último a través de las comisiones estatales de servicios públicos que abastecen una demanda de alrededor de 340 Mm3.
De esta manera, destacó el investigador, el estrés hídrico aumentará y las tensiones por el acceso al vital líquido también.
“Según indican los pronósticos (de CILA), la situación de crisis hídrica seguirá agravándose, por lo que estos recortes son la antesala de lo que viene a futuro y, en particular, de la nueva acta que se aprobará en 2026, cuando concluyan las dos vigentes”.
Estas medidas, manifestó Martínez Zazueta, reflejan una situación hidro-social muy distinta a la que prevalecía en la cuenca hace 80 años cuando se firmó el Tratado Internacional de Aguas en 1944, pues el desarrollo capitalista del suroeste estadounidense ha llevado al límite los escasos recursos hídricos de la región, los cuales también han ido en detrimento por los efectos del cambio climático provocado por el mismo modelo de desarrollo.
“Sin embargo, aunque la situación es diferente, vale decir que desde un inicio el Tratado fue injusto para México, pues el agua del río Colorado que se le asignó fue mucho menor al volumen que se usaba antes del tratado”.
Igualmente destacó:
“Como apuntó Cuauhtémoc Cárdenas en un artículo reciente, el Tratado de 1944 guarda otra desigualdad en términos del reparto de las aguas binacionales: las cláusulas de sequía extraordinaria que, para el caso del río Colorado, implica un recorte de las asignaciones y para el caso del río Bravo es un ahorro recuperable”.
Esto determina que, si hay sequía extraordinaria en la cuenca del río Colorado, Estados Unidos puede reducir el agua que entrega a México sin reponerla después, pero si hay sequía extraordinaria en la cuenca mexicana del río Bravo y por ello no se entregan volúmenes a Estados Unidos, México debe compensarlos en el siguiente periodo, lo cual es una especie de ahorro.
“Así, el Tratado Internacional de Aguas de 1944 está sobrepasado y el Acta 330 es la gota que derramó el vaso. Y lo derramó no sólo por la reducción de los volúmenes de agua asignados, que ya no son vigentes y seguirán definiéndose en adelante por las actas de la CILA, sino por la injusticia que significa que ante la sequía regional México no pueda recuperar el agua recortada y Estados Unidos. Sí, las negociaciones que se emprendan en estos años de cara a la nueva acta, y a la revisión del propio Tratado, serán cruciales para el destino del agua en la región”.
Y estas negociaciones, destacó, llegarán con el regreso de Trump, “un negacionista del cambio climático”, al gobierno estadounidense, mientras que, del otro lado, “el gobierno de la 4T ha demostrado en mayor o menor grado una continuidad en la lógica de sometimiento al poderío estadounidense en materia de aguas binacionales”.
Así, concluye que, en la balanza de fuerzas en disputa, la presión de los movimientos y organizaciones sociales-populares es crucial para evitar una mayor injusticia hídrica en México.
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